Cosas buenas vienen desde Mallorca. Una de ellas, el nuevo poemario de Juan Planas Bennásar, Tratado de las cosas sin nombre (Palma, Calima, 2009), a cuya presentación asistimos yo y mi yo poeto el pasado jueves 19 de noviembre en la Casa del libro de Valencia. El autor estuvo acompañado por Javier Jover y Justo Serna. Planas, un descreído de casi todas las cosas del mundo dotado de una finísima y distanciada capacidad para la ironía, tiene una fe casi ciega en el lenguaje, que maneja con probada solvencia para pensar el mundo y el tiempo, pero es bien consciente de que esa herramienta que nos constituye como monos exquisitos está condenada a perder la batalla: bendita derrota.
Fragmentos del poemario:
“[Porque nos faltan nombres construimos poemas]
Intentamos domar el lenguaje y así el mundo,
pero el mundo es enorme y las palabras
son ajenas a la verdad, salvo si la inventan.
(…)
Me dejo seducir por algunas palabras. Yacijas,
azagayas, quizás helechos, esporas. Con ellas podría
construirse una necrópolis, una sentina, una colmena
o una enorme ciudad de pilares sumergidos.
El último lugar donde abrevan los dipsómanos.
(…)
[Estas palabras que decimos son un símbolo de otras.
Ambas ignoran cuáles son presencia y cuáles sólo sombra]
Nosotros no sabríamos discernirlas. Hemos
peregrinado en busca de las murallas infinitas
y los canales sumergidos de un lenguaje en otro,
como si al abandono de un instante
le sucediera, amargo, otro instante distinto
aunque igual de vacío.
(…)
Ahora soy lenguaje,
brote que arde y florece.
Luz de agua cayendo
en el cuenco del mundo
o en su herida.
Ahora soy gesto,
acción inmóvil
de unos labios:
el nombre que no dicen.”

1 diletantes:
Gracias, querido (por tu presencia allí y tus palabras aquí:-)
Un abrazo!
Juan Planas
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