La literatura de Guillermo Fadanelli (México D. F., 1963 aproximadamente) se sustenta en el solvente manejo de un elenco acotado de recursos, fórmula que da a su escritura una engañosa apariencia de simplicidad. Su estilo crudo, despojado de ornamentos, puede tal vez equipararse al del Céline de Viaje al fin de la noche rebajado de revoluciones o al del Fante de la serie Bandini atemperado de sentimentalismo. La carburación de su prosa es como la de un motor diesel que hace avanzar la acción a un ritmo tardo y consistente, y es esa fluencia pausada lo que dota a su narrativa de un tono propio que casa muy bien con el fondo desasosegante y a veces brutal de sus historias. Al igual que en otras novelas de Fadanelli, escritor de linaje urbano y subterráneo difícil de encasillar, en Hotel DF hallamos esa escritura de cadencia calma constantemente punteada por fulgurantes tropos que caen como latigazos en la página y por lapidarias y sarcásticas lascas de cuño aforístico que confieren calado filosófico al texto. Vale subrayar este término, el texto, porque no hay en la última novela de Fadanelli una trama definida, o mejor, no hay trama alguna.
Frank ‘el artista’ Henestrosa, periodista embarcado en su naufragio vital que se ve como “un hombre sin temas deseando regresar al vientre de mi madre” (p. 9), es la voz que va y viene de la homodiégesis a la omnisciencia para relatar las relaciones cruzadas de los personajes que confluyen en el desvencijado Hotel Isabel, explícita metáfora de la megalópolis que el autor de Lodo y Educar a los topos ha definido en alguna ocasión como “una mala broma de Dios”: el Distrito Federal. Fadanelli organiza la novela en treinta y siete fragmentos trenzados caóticamente, un desorden estructural homologable a la anarquía del Hotel Isabel –y a la del D.F.– que recuerda vagamente a la estructura circular y abierta de obras tan distintas y tan distantes como Manhattan transfer de Dos Passos o la adaptación que hiciera Altman de Short cuts de Carver, y construye un fresco de la gran ciudad en el que regresa a dos de sus temáticas recurrentes. De un lado, los seres grises, periféricos o marginales, los sujetos sin atributos y sin aspiraciones elevadas, las gentes que, habiendo asumido que la existencia es un asunto poco prometedor, no hacen mucho esfuerzo para redimirse de su caída y, como dice Henestrosa de sí mismo, viven al día “sin más culpa que la necesaria” (p. 59). De otro, el mal flotante encarnado en los narcos alojados en el Hotel Isabel –La señora y El Nairobi–, figuras que simbolizan la podredumbre y la violencia ambiental de México o, si se quiere, el derrumbe sistémico que aguijonea el escepticismo sobre la viabilidad de cualquier proyecto dirigido a construir un mundo habitable (“¿denunciar a quién? ¿Al país entero?”, p. 247).
Fadanelli evita cuidadosamente caer en la salmodia o la jeremiada, pero en su novela hay un sutil y corrosivo subtexto ético-político, y no romantiza a sus perdedores, aunque retratando a los personajes que pululan por el Hotel Isabel a través de la voz de Henestrosa y los diálogos nos recuerda que los seres grises, empezando por el periodista sin temas importantes, suelen ser los más interesantes. Hotel DF es un libro acaso excedido de páginas que confirma que Fadanelli es uno de los escritores mexicanos más singulares y sugerentes. Aunque su territorio natural es el del relato –ahí están, por ejemplo, el espléndido Compraré un rifle o la reciente recopilación Mariana Constrictor–, su última novela es bien representativa de sus paisajes de los subsuelos enfermos de la ciudad narrados al compás de una música fina y demoledora. Si Fadanelli gana por KO técnico en el relato, en la novela lo hace a los puntos, pero siempre gana.
Guillermo Fadanelli, Hotel DF, Barcelona, Mondadori, 2011, 290 p.
[p. m., publicado en La bolsa de pipas. Revista literaria trimestral, nº 82, julio-septiembre 2011]
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Despedida: Cadou s. l. u. cierra provisionalmente. Gracias a cuantos habéis pasado por aquí. Nos vemos pronto, espero.
Last but not least:
Luis Magrinyà, Cuentos de los 90, Madrid, Caballo de Troya, 2011.
"Una escritura en la que llama fuertemente la atención, por inusual, la geología de una sintaxis: plegamientos, subordinadas, sinclinales, yuxtapuestas, simas, puntos y comas, grietas, glastos, causales y disyuntivas, fosas, comas inclusivas, basaltos, condicionales, capas freáticas y estratos, sobre la que se levanta una orografía y un paisaje que si bien la crítica define de manera casi unánime como irónicas, a mi entender es más fruto de un respetuoso desapego, tanto hacia los lectores como hacia los aconteceres de sus criaturas narrativas, más propio de una compasión burlona que de ese paternalismo intelectual que la ironía requiere y delata" (Constantino Bértolo, Prólogo)
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NORMA E IMAGEN (blog de Jesús García Cívico. Notas sobre derecho, justicia y política desde la imagen). El enlace, aquí.
Hasta pronto.
Last but not least:
Luis Magrinyà, Cuentos de los 90, Madrid, Caballo de Troya, 2011.
"Una escritura en la que llama fuertemente la atención, por inusual, la geología de una sintaxis: plegamientos, subordinadas, sinclinales, yuxtapuestas, simas, puntos y comas, grietas, glastos, causales y disyuntivas, fosas, comas inclusivas, basaltos, condicionales, capas freáticas y estratos, sobre la que se levanta una orografía y un paisaje que si bien la crítica define de manera casi unánime como irónicas, a mi entender es más fruto de un respetuoso desapego, tanto hacia los lectores como hacia los aconteceres de sus criaturas narrativas, más propio de una compasión burlona que de ese paternalismo intelectual que la ironía requiere y delata" (Constantino Bértolo, Prólogo)
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NORMA E IMAGEN (blog de Jesús García Cívico. Notas sobre derecho, justicia y política desde la imagen). El enlace, aquí.
Hasta pronto.


20 diletantes:
Sólo el diablo conoce los motivos de que en las dos últimas entradas te hayas deslizado por el sentimentalismo más facilón y barato.
Ah, pero ¿tengo que decir el protocolario "te echaré de menos" o no es necesario? Para serte sincero, la última vez que pensé "voy a echarte de menos" fue cuando terminé "La comunidad inconfesable" de Blanchot. Me cago en la puta, es que es verdad: voy a echar de menos tus cositas. ¿Y eso del 15-M? Mmm...
Un abrazo fuerte.
¿Sentimentalismo? Muchas gracias por tus sinceras palabras, querido amigo del alma, siempre estás ahí, como la Michelle de aquella hermosa y emocionante canción de Terry Jacks ...la cosa, como ves, puede llegar a ser muchísimo más vomitiva
Muy oportuno el recuerdo de Blanchot, al que cito: "No, no hay solución para los muertos, los que mueren después de haber escrito, y en la más gloriosa posteridad nunca he visto más que un infierno pretencioso en el que los críticos –todos nosotros– hacemos pasablemente el papel de pobres diablos"
(L'entretien infini)
abrazo (más) fuerte.
A mi esto del adiós o hasta pronto o lo que sea me parece directamente una canallada. Ahora que empezaba a cogerte cariño...
Cadou, si no vuelves iré a buscarte. Avisado quedas.
Mucha suerte y un fuerte abrazo,
Soy de esa clase de personas que no saben hacer varias cosas a la vez; tengo que rematar "una cruzada en solitario", como diría Chester Himes, que me exige dedicación absoluta. Gracias por lo que dices, Carlos, aunque este agujero tampoco es mucha cosa.
Te leo, man.
abrazo.
Es una pena que nos abandones, aunque sea provisionalmente. Este blog tiene muchas cosas interesantes. No diré necesarias porque siento repulsión cada vez que la leo referida a la obra de un autor, pero de verdad que siempre o casi siempre he encontrado cosas muy buenas en Clément Cadou.
Esperemos que vuelvas y así me despido. Aprendiendo a vivir con la culpa necesaria, tschüss.
Un abrazo.
Javi (u Otto): gracias. Lo cierto es que las modalidades deónticas parecen más apropiadas que las modalidades aléticas para hablar de la culpa.
Un abrazo y que vaya todo bien.
Espero que la despedida no sea definitiva. Suerte con tu proyecto (y lo digo desde el más profundo egoismo, para que no te aleje de nosotros demasiado tiempo :)
Un abrazo
Andrea
Gracias Andrea; más que un proyecto, es una pequeña pesadilla. Me gustó el tête-à-tête entre Vaz y Valero.
El mundo no pierde absolutamente nada sin este blog... ahora que lo pienso, eso ya es un buen motivo para volver a escribir en él (espero que pronto).
Un abrazo.
:(
http://www.youtube.com/watch?v=mH5ZE3N8cxU
;)
Grande (min. 5:22, "you know the song, man"). Ánimo.
abrazo.
No fastidies, Clément, yéndote así, sin más. Menos mal que la Sectalt me está haciendo fuerte también frente a los abandonos. Voy a echarte de menos, ay. ¡Ay!
Que tengas éxito en tu cruzada solitaria, entendiendo por "éxito" el disfrute de lo que sea que emprendas, más allá de lo que sea que digan sobre tu empresa.
Gracias por todo esto. Un fuerte abrazo.
Llevo tres semanas sin postear y tengo un mono del catorce, Raquel. Muchas gracias por todo lo que dices.
¿Así que la Sectalt surte efecto?
Mucho cuidado: la felicidad envilece.
abrazo fuerte.
Ánimo con tu proyecto. Y por favor, vuelve, vuelve.
Gracias por todo. Un beso.
Anay
Oh, maldito impasse de tedio amargo y ralentizado, Anahí; las hojas de los plátanos alfombrarán de nuevo las aceras y el spleen de los fonemas volverá como los estorninos, quizás (¿?)
Je vaix méxercer seul à ma fantaque escrime
Fleirant dans tout les coins les hasards de la rime
Trébuchant sur les mots comme sur le pavés
Heurant parfois de vers depuis long temps rêvers (...)
abrazo
Es una pena que dejes de postear, pero si tienes que centrarte en otros proyectos más personales o lucrativos pues supongo que la decisión corresponde a cada cual.
De todas maneras, sólo felicitarte por el nivel de los post. Ahora he llegado aquí buscando la novela de Fadanelli, pero me he llevado una sorpresa al enterarme de la nueva novela de Olmos.
Recuerdo que ya llegué en otra ocasión por aquí, porque tu sobrenombre "Clément Cadou" es menos fácil de olvidar que la mayoría de los otros menos originales.
Ahora echaré de nuevo un vistazo por aquí.
Chau y suerte.
V.
Vaya, Vigo, muchas gracias. Lo cierto es que lo que me tiene entretenido no es nada lucrativo (ojalá lo fuera). Espero hacerle la respiración artificial al blog dentro de unos meses, a ver si hay suerte y revive.
Un saludo y suerte también para ti.
En todo caso, ha sido un placer leerle, Clement, por ese ejercicio de responsabilidad y de sentido crítico que hace. Bértolo remarca en La cena de los notables la necesidad de ese ejercicio; cierto es, que a veces laborare stanca. Con lo que hay aquí vertido, puede ir satisfecho porque hay enjundia suficiente para seguir leyendo, mientras usted se toma unas merecidas vacaciones. Un saludo.
Al-Juarismi, me alegra mucho verte por aquí después de tanto tiempo; gracias por tu comentario. Pienso que "crítica" es una palabra de la que es necesario recuperar su significado etimológico.
Aunque acaricio en silencio la idea de que mi bartlebysmo se extienda también a este agujero, imagino que las vacaciones blogueras terminarán algún día. Gracias otra vez y un saludo afectuoso.
Cadou, sólo lo diré una vez, por su bien y el de su familia, y sé bien lo que me digo, ¡vuelva!
¡Viva Magrinyà!
Gracias, anónimo (y viva L. M., por supuesto). Pero, ¿cómo has conseguido saber más que yo sobre mi propio bien y el de mi familia? ¿Volver? Preferiría no hacerlo. Gracias y un saludo.
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