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miércoles, 30 de mayo de 2012

Esa forma suprema de memez (cita)



“(…) No se es inteligente porque se posea algo inefable, por gozar de una propiedad detectable, como tener determinado color de ojos o cierto timbre de voz. ¿Qué, pues? Tout court: al inteligente se lo distingue porque es capaz de reconocer en sí mismo todo lo estúpido que puede llegar a ser. Así lo ilustra la tragedia del desdichado Áyax, que llora desconsoladamente cuando descubre que lo que creía que eran sus enemigos – Odiseo y los Atridas– eran en realidad los bueyes del botín de los argivos y los infelices pastores que los cuidaban. Y su ira descargada, toda su violenta nemesis –en las epopeyas homéricas, nemesis y ate, son momentos de ceguera mental provocados en los mortales por las malas artes de algún dios– resulta ser un engaño perpetrado por Atenea para salvar a su preferido Odiseo. La inútil matanza que comete Áyax sólo sirve para revelarle su humana y vergonzosa estupidez al tiempo que, paradójicamente, le proporciona la necesaria estatura de carácter que requiere la tragedia. El dolor de Áyax, que tiene mucho de sentido del ridículo y que lo conduce finalmente al suicidio, bien puede ser comprendido como la conciencia inteligente de su propia estupidez.

(Descubrir que uno es un estúpido puede ser revelador, pero también –y en un sentido muy literal del término– muy decepcionante...)

De modo pues que la inteligencia puede ser además anticipatoria: puede que se exprese para dar a ver lo estúpido que uno puede llegar a ser. No obstante, es de personas inteligentes descubrir cuánto tiene uno de estúpido en algún momento. Y, por lo contrario, la inteligencia afirmada o postulada de forma ciega u obstinada parece más bien una tremenda majadería. Nadie más estúpido que aquél que está completamente seguro de ser inteligente y que presume de serlo delante de quien esté dispuesto a escucharlo.

(Por cierto, la cantidad de intelectuales* españoles que practica esta forma característica de memez es notable.)”



[Enrique Lynch, "Tres apuntes sobre la ilusión"] 


* O aspirantes a intelectuales, añado yo.