Para despedir a destiempo al aciago 2009, año XX de la era neo-feudal en cuyos últimos estertores desempolvé, el diablo sabrá por qué, nada menos que al triunvirato de la filosofía de la sospecha [M. Foucault, Nietzsche, Freud, Marx, BCN, Anagrama, 1970: "Me pregunto si no se podría decir que Freud, Nietzsche y Marx, al envolvernos en una interpretación que se vuelve siempre sobre sí misma, no han constituido para nosotros y a nuestro alrededor estos espejos, que nos reflejan imágenes cuyas heridas inextinguibles forman nuestro narcisismo de hoy", pp. 28-29] y para ingresar con buen pie en el poco prometedor 2010, copio un micro-relato que me envió mi amigo Nicolás Bau (seudónimo de S. F. T.), escritor del no y miembro del club Bartleby & Co. Gracias, Nico.
En la noche de fin de año estuve hablando con otro amigo –un poeta– sobre los micro-relatos, acaso una forma de fraude literario, conjeturó. Cualquier vecina del quinto, me dijo, puede escribir un micro-relato, y lo peor es que si le dices que te ha gustado la buena señora escribe otros quinientos y te obliga a leerlos, concluyó no sin parte de razón. Al margen de que hay que tener cierta habilidad y finezza para escribir un relato hiperbreve, doy por supuesto que la imaginaria vecina grafómana del quinto no es Ana María Shua, una maestra de la microficción que este año aciago ha reunido toda su producción breve en Cazadores de palabras (Madrid, Páginas de espuma, 2009), un libro notable. Nico Bau me contó que había leído que Shua tiene escrita una microficción de tres palabras no recogida en ninguno de sus libros:
"Terremoto busca profeta"
Nico Bau me envió su micro-relato el penúltimo día del año pasado y en su correo añadió algunas consideraciones algo crípticas sobre Hegel y Ludwig Feuerbach y sobre el tedio que le provoca lo que él llama la fase post-pueril y neo-cínica de la teoría crítica. Su mail contenía también un reproche explícito por el hecho de que en este blog "no se ha hablado de Gilles" (sic). ¿Gilles Deleuze?, pregunté en mi respuesta, recordándole que por ahí abajo hay una modesta entrada dedicada a Guattari. No, respondió lacónicamente. ¿Gilles Lipovetsky?, pregunté de nuevo, añadiendo un guiño irónico en mi segunda respuesta. No, cretino, Gilles Châtelet, me respondió airado, recordándome que había dejado escapar 2009 sin rendir homenaje a Châtelet (1944-1999) en el décimo aniversario de su desaparición. Se hará el homenaje, Nicolás, prometido. Bien, ahí va el micro-relato de Bau, cuyo significado se me antoja trivialmente obvio (¿las heridas inextinguibles que forman nuestro narcisismo de hoy o más bien una pueril arremetida contra la fraudulenta hybris sensitivo-experiencial prometida pero nunca satisfecha por el modo de consumo postfordista-seudopersonalizador?). Por cierto, la imagen elegida para ilustrar esta entrada es una escultura hiperrealista de Duane Hanson. No se trata, como en una primera mirada pudiera parecer, de una foto de Michael Moore disfrazado de la esposa del turista que aparece en primer plano. Moore estrena ahora Capitalismo, una historia de amor. "Profeta encuentra terremoto", podría decirse reescribiendo el micro-relato inédito de Ana María Shua. Gracias de nuevo, Nico, y feliz año.
Turistas (por Nicolás Bau)
Los técnicos concluyen en un pulcro informe de apenas un par de líneas que el avión cayó en picado al océano porque iba sobrecargado de expectativas.