Mostrando entradas con la etiqueta Georges Perec. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Georges Perec. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de julio de 2013

Perec y el frenesí de tener



“En el mundo en que vivían, era casi de rigor desear siempre más de lo que se podía adquirir”


“Y a veces, sumiéndose en aquellos sueños colectivos, sin querer despertar de ellos, antes prolongándolos sin cesar con una complicidad tácita, acababan perdiendo todo contacto con la realidad”


“Pero en nuestros días y en nuestros países cada vez hay más personas que no son ni ricas ni pobres: sueñan con riquezas y podrían hacerse ricas: ahí es donde empiezan sus desgracias”


“Querían pelear y vencer. Querían luchar, conquistar su felicidad. Pero ¿cómo luchar? ¿Contra quién? ¿Contra qué? Vivían en un mundo extraño y tornasolado, el universo espejeante de la civilización mercantil, las prisiones de la abundancia, las trampas fascinantes de la dicha (…) Querían la superabundancia; soñaban con platinas Clément, con playas desiertas para ellos solos, con viajes alrededor del mundo, con grandes hoteles”


“De parada en parada, anticuarios, librerías, tiendas de discos, menús de los restaurantes, agencias de viaje, camiserías, sastrerias﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽rstaurantes, agencias de viaje, camiserundiera en la leyenda, en lo irreal o lo informe–, antaño hab otros posibles diías, queserías, zapaterías, confiterías, salchicherías de lujo, papelerías, sus itinerarios componían su verdadero universo: allí dormían sus ambiciones, sus esperanzas”


“Les parecía ahora que antaño –y ese antaño retrocedía cada vez más en el tiempo, como si su historia anterior se hundiera en la leyenda, en lo irreal o lo informe–, antaño habían tenido al menos el frenesí de tener”


[Georges Perec, Les choses. Une histoire des années soixante,
trad. de Josep Escué]


*

Nota bene: sustitúyanse “felicidad”, “riquezas”, “superabundancia”, "ambiciones" e incluso “salchicherías de lujo” por “talento literario”.  Esta semana he leído tres novelas, todas recién publicadas. Me han parecido realmente poco talentosas. Y ahora, bajo este sol tremendo, he recordado, recordándolas, estos pasajes de Las cosas