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viernes, 15 de febrero de 2013

Sobran rebeldes (cita)

Anna Dello Russo (fotografía de Helmut Newton)


"La rebeldía de nuestro tiempo, generalizada también como producto, se expresa en las dos variantes del representante contracultural y el consumidor perpetuamente insatisfecho. Por supuesto, los límites entre uno y otro existen; sin embargo, hoy son mucho más porosos que ayer, pero menos que mañana. En cualquier caso, ambos comparten el prurito de la transgresión. Hasta tal punto es así que la transgresión se realiza para que alguien la pueda consumir y el consumo cultural de transgresión se vuelve imprescindible para renovar el deseo de nuevas transgresiones. He aquí el secreto de esta transfiguración: para que la rebeldía se generalice, debe aceptar el orden, del mismo modo que para que se den procesos de participación deben ser planificados. Así, el rebelde de nuestro tiempo ya no puede invocar ningún valor positivo al que sacrificarse. Más bien niega la preeminencia de cualquier valor sobre otro, y esto lo hace en nombre de su inalienable libertad de elección.
La operación tiene dos corolarios: primero, banaliza la tragedia de la muerte del rebelde (...) y, segundo, la libertad queda sujeta a nada, se vuelve abstracta y sin contenido. Ambas permiten adaptarse mediante la rebeldía al espasmo continuo en que se ha convertido la revolución tecnológica. La compulsión es su motor y su fin último, por eso la necesidad del conflicto y del antagonismo, por eso instiga a rebelarse en todo momento. La rebeldía democratizada, institucionalizada y consumible es el trasunto de la producción industrial de la existencia. Por ello en más de un sentido no faltan rebeldes: más bien sobran (...) 

El tiempo de la indignación (...) no es el tiempo de la revolución contra el orden (...). Ir en su contra supondría aceptar una reducción drástica de muchas comodidades y prebendas que la organización técnica nos ofrece, y esa perspectiva no es alentadora para la mayoría. Más bien es exactamente lo contrario de lo que defienden cuando se indignan, aunque su forma de demostrarlo sea en ocasiones ambigua. No podría ser de otro modo, pues se acaba defendiendo aquello que por un lado nos oprime y por otro nos mantiene vivos"

[Colectivo Cul de Sac, Obedecer bajo la forma de rebelión. Tesis sobre la indignación y su tiempo, Alicante, 2012, pp. 47-48 y 53-54]