José Vidal Valicourt (fotografía de Román Piña)
Dice
Aristóteles en su Física (217b y
33-218a 3) que tanto el tiempo ilimitado como el limitado se componen de pasado
y futuro. Pero, agrega el estagitira, ni el pasado, que ya fue, ni el futuro,
que todavía no es, existen. Por lo tanto, concluye Aristóteles, no existe el tiempo, dado que lo compuesto por
no-seres no parece poder participar del ser. ¿Y si prescindimos de El Ser, esa
tumescencia filosófica, y nos ceñimos a lo óntico? Sí, sí: el tiempo existe y
trascurre. De hecho, han pasado ya veinte años desde que viera la luz el primer número de la revista literaria
trimestral La bolsa de pipas: utilizando
el lenguaje de Aristóteles, cabe decir que no es posible dudar de que estas dos décadas ya han sido; por otra parte, no
podemos saber si el futuro de la revista será.
Por ahora, despreocupémonos de la física –y, sobre todo, de la metafísica– y celebremos el cumpleaños. Ahí va el texto de felicitación de Román Piña, padre de la criatura,
incluido en el nº 96 de la revista:
«Ahora sí:
ya cumplimos 20 años. En enero de 1995 se presentó el primer número de La bolsa de pipas. Este número 96 inaugura
el año 21 de nuestra andadura. Seguimos recibiendo textos de autores tan
interesantes como para no tirar la toalla. Sigue valiendo la pena lanzar cada
tres meses al mundo este cucurucho de letras sazonadas con nervio, corazón o
sangre.
La bolsa de pipas se hace vieja y ya es un barco que abandonaron
amigos que no volverán a verse publicados, aunque nosotros podamos rescatar sus
inéditos e imprimirlos aquí. Seguimos creyendo en la conquista del espacio: en
que quizá un ejemplar distraído en la mesa de un bar, en el revistero de la
peluquería, asalte al transeúnte desprevenido y le muestre un vicio más alto
que la Playstation o el resumen de la
semana futbolera: nada menos que entrar en los mundos vertidos por sus
semejantes en forma de poemas o relatos. Cada día llegan nuevas voces.
Escogemos los que más nos gustan para compartirlos. Hemos podido hacerlo
gracias a mucha gente que valora esta modesta publicación y la ha patrocinado
con su dinero o su entusiasmo. Hemos llegado hasta aquí gracias a nuestros lectores
y a cómplices como la escuela de escritura Hotel Kafka de Madrid, los
galeristas Xavier Fiol y Pep Pinya, el Grupo Kaldi Cafés, algún organismo
oficial y una serie de librerías en Mallorca, la península y Canarias que han
creído en lo mejor de este trabajo: la vocación de puente entre lectores y
creadores, la gozada de abrir las puertas al talento desconocido. Esperamos
seguir encontrando aliados sensibles a este sueño. Probamos muchas recetas: un
consejo editorial, la sección «terreno Dalmau»… Hicimos especiales entrañables
como el dedicado a Padrós de Palacios, a las charlas de Formentor o a Miguel
Ángel Velasco. Tuvimos un año de Bossa
Nova, una hermana en catalán… Parimos a Sloper.
Ya podemos morirnos. O aguantar 20 años más».
*
En su día celebramos los delicados quince años de La bolsa escuchando «Para
ti». Me parece que no hay mejor canción para conmemorar el vigésimo aniversario
de la revista que este corte de La Granja, cuyos componentes eran, por cierto,
compañeros de clase de Piña y de mi hermano allá en el tardo-franquismo.
