Siempre he tenido la tentación de citar el bellísimo estudio de Antonio Sánchez (Tiempo y sentido, Madrid, UNED-Biblioteca Nueva, 1998), pero, dada la premura con la que escribo este texto, no sé qué fragmento de todos los que tengo anotados, subrayados y comentados debería transcribir aquí. Si por casualidad vives en Tijuana, te invito a que vayas a ver a Guillermo Fadanelli. Si por casualidad resides en Pamplona, te sugiero que acudas a escuchar a Regina Salcedo Irurzun. Desgraciadamente, estoy demasiado lejos de estas dos ciudades, así que me tengo que conformar con la promesa de felicidad que anida en el título de la canción de Lou. En fin, que salga todo bien y que todos puedan decir que fue un día perfecto. Perfecto, insisto. Oh, perfecto.

