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viernes, 5 de diciembre de 2014

'Icebergs', de Regina Salcedo: tres poemas



Regina Salcedo Irurzun, Icebergs, Tegueste (Tenerife), Baile del Sol, 2014

*

«Hímnica y terrena, figurativa y abstracta, inorgánica y mineral, térmica y telúrica; así es la poesía vertida en este puñado de textos agavillados por el latido de una voz afincada en el desasosiego. El canto elevado y la elegía a ras de suelo se mezclan en los estratos que velan y a veces revelan la intimidad corpórea, el dolor y el gozo fugaz de un yo que indaga y halla en la naturaleza el símbolo ubicuo de lo perecedero. La textura caliginosa de la palabra y la cadencia vibrátil del verso y el versículo irradian en Icebergs la congoja de la poeta ante los celajes de ese lapso emplazado entre dos nadas infinitas que llamamos existencia; sin embargo, el ser ya curtido que poetiza en la intemperie alivia su desgarro con lascas de llaneza que testimonian su plena conciencia de la poquedad quizás feliz de todo lo que está en el mundo».

[p. m., texto de la contraportada]

Tres poemas de Icebergs:

CONTRA EL MURO
Alimenta el olvido que pudre las colinas y esa boca de
túnel inexperto.
Alimenta ese estómago de padre alcoholizado
que tumbaba pasillos y sus cuadros, que fabricaba barcos
en la noche de barrio proletario aunque yo no supiera
entonces y, por tanto, los colores marchitos pareciesen
los únicos;
barcos de roja herrumbre condenados a hundirse sin
remedio.
Alimenta, vomita, teclea sin parar el hormigueo eterno,
inextinguible que bulle en cada célula, en el tonto ADN
de mis límites,
en el choque de ariete de mis huesos contra el ya nunca
más.

***


BUENOS AIRES
A Olga Orozco

Hoy es quince de agosto, trece años atrás,
de nuevo Buenos Aires,
y hoy naces para mí
mientras se alza, Olga,
un repentino viento y también un presagio
que mis augures ciegos prometen favorable.
El azar objetivo confabula
para que yo reniegue de mis votos,
me rinda a las señales
y acepte que hay preguntas en tus versos
esperando a formarse en mi saliva.
He pensado omitir
esa cortina blanca que ha vibrado de pronto ante mis 
ojos
colmando de violencia y esperanza la oscuridad del 
cielo,
pero abro tus páginas como quien saja un pez
ante el oráculo
y mis dudas estallan en lentas invasiones de colores
que ondean como telas flotantes
entre los grandes vientos.
Sin apenas oír más de cuatro palabras
adivino que he estado siguiendo sin saberlo
el oloroso rastro de tu ingrávida sombra iluminada.

***

DEMOLICIÓN
Los desmoronamientos, los peores derrumbes ocurren
por debajo del lenguaje, en el hueco interior de su
carcoma.

En vano trataré de recordar años más tarde cuál fue la
frase exacta,
la voz que presionó la columna de carga que armaba la
estructura
hecha de acero y gestos.

Se trata del idioma de la sombra, del aura negativa del
adverbio,
de la fuerza que rige la extraña gravedad de las palabras.

Palabras que contienen ejércitos ocultos aguardando la
noche
para tomar la plaza, desde dentro,
como un veneno lento. Indetectable.

sábado, 7 de junio de 2014

Fadanelli y Regina presentan...







Siempre he tenido la tentación de citar el bellísimo estudio de Antonio Sánchez (Tiempo y sentido, Madrid, UNED-Biblioteca Nueva, 1998), pero, dada la premura con la que escribo este texto, no sé qué fragmento de todos los que tengo anotados, subrayados y comentados debería transcribir aquí. Si por casualidad vives en Tijuana, te invito a que vayas a ver a Guillermo Fadanelli. Si por casualidad resides en Pamplona, te sugiero que acudas a escuchar a Regina Salcedo Irurzun. Desgraciadamente, estoy demasiado lejos de estas dos ciudades, así que me tengo que conformar con la promesa de felicidad que anida en el título de la canción de Lou. En fin, que salga todo bien y que todos puedan decir que fue un día perfecto. Perfecto, insisto. Oh, perfecto. 




jueves, 1 de mayo de 2014

Fuego demasiado amigo: Regina S. Irurzun sobre 'Vacancias'

Improbables icebergs en las Islas canarias. Foto de María Boston. 


Nota bene: Regina Salcedo Irurzun me quiere demasiado y tuvo el detalle de colgar en su blog –poemas de una muerta viviente– una reseña exageradamente encomiástica de Vacancias el mismo día que escribí un post sobre la publicación del poemario. Se trata, en realidad, del escrito que me remitió cuando le mandé la maqueta del libro pidiéndole su opinión. Me importa subrayar que, en la reseña de su blog, Regina pretirió, editing mediante, los justificados guantazos que, como buena lectora de poesía –y como buena poeta–, me dio en su texto original. Byung-Chul Han habla en La sociedad del cansancio del “egocentrismo autista” y de la “carencia de negatividad”. Seré autistamente egocéntrico y transcribiré la reseña de Regina sin sus merecidos guantazos –i. e., sin negatividad–, aunque he hecho un pequeño editing de su texto. Ahí va:

Vacancias, de Pablo Miravet (por Regina Salcedo Irurzun):     

Los poemas de Pablo Miravet requieren una lectura (e incluso una relectura) atenta y concentrada. Exigen un tipo de lector dispuesto a colaborar, a reflexionar, a detenerse, requerimientos que hoy en día, en una sociedad cada vez más adormecida y perezosa, no son precisamente los que triunfan.

Pero tras el esfuerzo –que deberíamos empezar a recuperar como algo positivo y enriquecedor– encontramos gratas recompensas como estas: el envidiable manejo que Miravet hace del lenguaje, preciso y meditado al milímetro. Es difícil encontrar una palabra que no esté justificada y esa exactitud confiere a los poemas un gran poder expresivo y evocador.

Son, además, poemas que proponen ideas, enfoques novedosos, donde hay una visión del mundo lúcida y muy personal y, sin embargo, no resultan sentenciosos: tienen la suficiente apertura como para dejar que el lector elabore sus propias interpretaciones. Esto le otorga al libro una virtud importante, es de esos textos que parecen inagotables.

Incluso el ritmo, que al principio puede resultar chocante y algo áspero, consigue que el autor no caiga en una música complaciente y repetitiva. Miravet se lo pone difícil a sí mismo y huye de los caminos transitados y cómodos. Busca el ritmo propio y natural para sus versos únicos y también en esto demuestra una honestidad y un compromiso con la escritura admirables.

Hay un cambio importante a partir del poema Hombre pequeño (uno de mis favoritos); de pronto, parece que escribe un autor diferente, más cercano e íntimo, de pronto aparece un yo bastante tímido y disimulado, menos intelectual aunque no por ello menos inquisitivo y brillante.

Hay imágenes muy potentes y originales que acaban conformando un mundo reconocible y particular: sobremesas, cafés, cigarros, playas, ciudades, tráfico, papeles, autores y libros…

Recorre el libro una constante sensación de derrota o desencanto del mundo, del ser humano, pero que no llega a caer en la autocomplacencia porque también está salpicado de destellos de amor (o de deseo de amor y reconciliación) con las cosas y los seres cotidianos. También, a veces, la ironía y la autocrítica evitan ese escollo.

Esa distancia intelectual no se siente como la voz de alguien que juzga y se eleva por encima de lo que observa sino como la de alguien sensible, sabio, de una altura moral demasiado (auto)exigente para una realidad cada vez más “vergonzosa”. Hay mucho dolor escondido en esos versos como para que se produzca el desapego que cabría esperar de un pedante que simplemente despotrica contra el mundo.

Un libro deslumbrante y difícil en el mejor sentido de la palabra. Una verdadero diamante en bruto en un mercado cada vez más vacío de contenidos, un poemario que nos redime también como lectores. 



Pablo Miravet Bergón, Vacancias
Madrid, editorial Celesta (colección Piel de sal), 2014. 

*

Cuando tenía unos trece o catorce años, me fascinaba Tesa Arranz, vocalista y bailarina de Los Zombies. ¿Qué misterio había en Tesa? Me temo que, al margen de su belleza, lo que me cautivaba de Tesa era la inoperancia de sus bailes absurdos y geniales. ¿Por qué Los Zombies? Bueno, Regina es mi zombie favorita y me parece que, por lo menos hasta ayer, en Groenlandia había Icebergs.