martes, 31 de julio de 2012

Esperaré noticias tecolotianas bajo el sol



Me colocaré en la línea de salida como Betty Robinson y cuando el juez de pista presione elegantemente el gatillo no reaccionaré: ¿no es acaso lo importante participar, aun si uno no se involucra demasiado en la carrera? Esperaré noticias tecolotianas bajo el sol; buenas noticias tecolotianas esperaré lamiendo en mi mente las heridas de este año completamente infame. Lamentaré varias veces no haber podido hacerme con El dispositivo de la persona, de Roberto Esposito (Amorrortu, 2012). Leeré y releeré la poesía de R. S. I. –esa Zombie…– y me imaginaré agarrando de las solapas a dos, tres o diez editores ineptos y sin sentido de la música. Cerraré los ojos para que muera con la luz mi teoría estúpida de la indecencia de baja escala, y sufriré pensando en todo aquello que he callado por prudencia –y probablemente pensaré, como pienso, que la prudencia no es otra cosa que una forma de cobardía, seguramente la peor. Pensaré muchas veces –sabiéndome patético y sonriendo– en el texto de ese extenso correo electrónico dirigido a Norman Fairclough que nunca enviaré. Pensaré en un estilo atormentado, á la Gordon Lish, y me reiré bajo el sol desquiciante de la tarde: “Cómo podría decirle que usted, usted, señor Fairclough, que usted, junto a Sayer y Jessop, ha elaborado un marco analítico extraordinariamente fértil, cómo agradecerle, señor Fairclough, cómo darle a usted las gracias por haber abierto la vía para conectar la epistemología del realismo crítico y el CDA…” Contemplaré el Montgó sin fe en el así llamado ser humano y trataré de ampliar el listado de abominaciones legislativas e interpretativas que colecciono con predisposición insana y masoquista. Quizás tendré que ver un año más a ese exdirector general supuestamente socialista que lo pasó tan mal, oh trauma vitae, cuando tuvo que dejar el coche oficial y decir adiós a la caja de habanos que pagábamos todos nosotros. Repetiré, en una de esas sesudas e inconducentes conversaciones lunares, que lo que define al pensamiento trágico es el rechazo de esta inferencia: desear nada (mejor que “no desear nada”, el “no” expletivo ya parece comprometido en la problemática de una carencia metafísica) significa únicamente el reconocimiento de una necesidad sin objeto, y de ningún modo el reconocimiento de una carencia de objeto de la necesidad (Rosset, 1976: 45)[*]. Habrá que ir al Tresmall, ¿no, Ana? Leeré por fin El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki (Siruela, 2012, 28ª edición). Leeré los once libros de Olga Orozco, reunidos por Anna Becciú en Poesía completa (Adriana Hidalgo editora, 2012) y prologados por Tamara Kamenszain. Trataré por todos los medios de evitar los telediarios para no tener que ver a la pandilla de cabrones que gobierna este país de listos, ladrones y mentirosos. Leeré con delectación la Correspondencia de Thomas Bernhard y Siegfried Unseld (Cómplices, 2012, selección y traducción de Miguel Sáenz). Corregiré ese monstruo de quinientas páginas que ya no me sirve para nada, ¡¡para nada!! Leeré Elegía, de Philip Roth (Debolsillo, [2006] 2012). Leeré El innombrable, de Beckett (Alianza, 2012, 3ª edición) –la que me falta por leer de la trilogía y que tenía pendiente desde tiempos inmemoriales–. Probaré con una novela que elegí al azar porque el nombre del autor no me sonaba de nada –lo cual quiere decir que no se pasa el día dando el coñazo en Internet con el proverbial “eh!-men-soy-un-puto-genio-y-todavía-no-os-habéis-enterado”–: Perros de presa, de David Barreiro (Gadir, 2012, Premio Joven 2011 de la Universidad Complutense de Madrid). Una incógnita. Terminaré de leer Un guión para Artkino, de Fogwill (Periférica, 2009) y El sacramento del lenguaje, del a veces cargante –digámoslo todo– Giorgio Agamben (Pre-textos, 2011) No escribiré nunca más. En el chiringuito –palabra que debería estar prohibida–, buscaré con la mirada a esa MILF escocesa tan agradable que el año pasado se rodeaba de santos bebedores. Llevaré, seguramente, algún libro de Cioran. Releeré páginas de la imprescindible Antología de poetas suicidas de José Luis Gallero (2ª ed., de 2005). No sé si abriré uno de los cientos de pedeefes que tengo ahí guardados, pendientes. Me sentiré quizás muy radical leyendo con moderación al colectivo Wu Ming. No escribiré nunca más y seré feliz esperando noticias tecolotianas bajo el sol.    ´ ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽e desde tiempos inmemoriales. ada! Leerara no ver a la pandilla de hijos de puta que gobiernan este paes a leer esto c     

[*] Clément Rosset, Lógica de lo peor, trad. F. Monge, Barral editores, 1976.       

miércoles, 18 de julio de 2012

Oh, la excelencia


Cubo de la paciencia social


"La multiplicación de los trabajos serviles (...) y la generalizada precarización de las relaciones laborales se nutren de una expansión sin precedentes de lo que alguna vez se llamó el ejército industrial de reserva. Con la diferencia, bastante sustancial, de que hoy se trata de una reserva a la que no es necesario recurrir de manera significativa en las diversas fases coyunturales. En la interpretación clásica, la destrucción de toda fuente de sustento alternativa al trabajo asalariado, desde la economía rural al artesanado, operaba como presupuesto necesario para la acumulación capitalista y la revolución industrial. Sin embargo, mientras el capitalismo originario transformaba la "superpoblación relativa" generada por la reconversión de las economías tradicionales en ejército industrial de reserva, el capitalismo contemporáneo reconvierte el ejército industrial de reserva en superpoblación relativa, Es decir, en una especie de cuenca a la que van a desembocar de manera más o menos inmediata los trabajos de tipo servil. Lo que de allí resulta es un sostenido e ilimitado poder de chantaje sobre el mundo del trabajo, a resguardo incluso de posibles cambios de coyuntura"

(Marco Bascetta y Giuseppe Bronzini)

*
Ese Freddy


  

viernes, 13 de julio de 2012

Cosas, seres, sentires y pensares cuya inexistencia no me desvelaría



Andrea Fabra. Las palomas matutinas defecando en la repisa del ventanal del comedor. Las personas que afirman que García Lorca es mejor poeta que Antonio Machado. Una gran cantidad de escritores y escritoras. Antonio Gala. Angela Merkel. Fátima Báñez. Alfredo Pérez Rubalcaba. Rosa Díez. La demagogia. El pijo-flautismo. La gafapastez. La progrelatinosidad. Eduard Punset. La hija de Eduard Punset. La inteligencia emocional y la cultura terapéutica. Oprah Winfrey. Los aprendices de gurú político. Los aspirantes a José Ortega y Gasset que salmodian en los periódicos. Los tutologos. Andrea Fabra. Las personas que siempre están ahí sin que nadie se lo haya pedido. Las personas que nunca están ahí cuando se las necesita. Los escritores demasiado prolíficos. César Vidal. Las competiciones agonales de reaccionarismo. La competición. Rafa Nadal. El buenismo hipócrita. Pep Guardiola. El adanismo buenista y cínico. José Luis Rodríguez Zapatero. Bibiana Aído. Leire Pajín. Andrea Fabra. Los incompetentes trepas. Los trepas incompetentes. Los hijos de puta. Andrea Fabra. La marca España. El mar sucio. La podredumbre ambiental. Andrea Fabra. Francisco Camps. Fernando Alonso. Eurovegas. La posibilidad de Eurovegas. Pietro Venturi. Walt Disney. Jean Baudrillard, algunos días. La oscuridad expositiva. El lenguaje teórico innecesariamente ajerigonzado. La Gramatología, de Jacques Derrida. La meta-gastronomía, especialmente los beatos de la meta-gastronomía. El Bulli. Ferrán Adriá. La autenticidad, hoy. El concepto de autorrealización. Las personas que no han entendido la diferencia entre la satisfacción y la alegría de vivir. Andrea Fabra. Los filósofos que nunca responden al cargo de que incurren en la falacia epistémica.  La existencia en un mundo sin amor. Iba a escribir “las poetas jóvenes con talento que lo malgastan poetizando sobre su menstruación”, pero lo he pensado mejor. Un humorista malísimo cuyo nombre no recuerdo. Los profesores que creen que se puede empezar la primera clase de Derecho internacional de un cuatrimestre poniendo un vídeo de Casablanca en inglés a los alumnos. El look de los miembros de Esquerra Republicana. Andrea Fabra. Mariano Rajoy. El resentimiento. José Maria ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ El resentimiento. Josñe  Republicana. nacional poniendo un vepist. Rafa Nadal. El buenismo. El adanismo. jossiía Aznar. Los “hombres pequeños”, tal y como los concebía Nietzsche. Los que son fuertes con los débiles y débiles con los fuertes. Andrea Fabra. Los lugares comunes. La atribución de valor al dolor. Los que nunca dimiten. Rafael Blasco. Andrea Fabra. Carlos Fabra, padre de Andrea Fabra. Lady Gaga. Rita Barberá. Madonna. Ana Botella. Los concursos de imitadores de Elvis Presley. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Belén Esteban. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Andrea Fabra. El uso de metáforas, metonimias, quiasmos, antimetábolas, paronomasias, hipérboles, perífrasis y otros recursos retóricos y fónicos en el lenguaje político. La palabra “relato” cuando es utilizada fuera del campo literario. La jerarquía de la iglesia católica española –insisto: la jerarquía–. Los presentadores del tiempo excesivamente simpáticos. La palabra “posicionamiento” en cualquier circunstancia. La palabra “emprendedores” en cualquier circunstancia. La pijísima oclusión de la letra “m” en las frases sustantivas adverbializadas  a las que recurre con frecuencia Luis de Guindos (efectiva…ente, moderada…ente). El populismo penal. Alberto Ruiz Gallardón. El hipergarantismo de clase. Los correos electrónicos de K-tuin. El tomo III de Principia Iuris, a pesar de lo mucho que respeto a Ferrajoli. El “anti-anti relativismo” de Geertz. La poesía de Luis García Montero. Andrea Fabra. La cantante Bebe. No poder evitar que me ponga muchísimo la Mala Rodríguez. La forma de hablar de Plácido Domingo. Plácido Domingo todo él. Víctor Manuel y Ana Belén. Penélope Cruz. Pedro Almodóvar. Habermas, aunque no siempre. La teoría del significado de Habermas. Los inencontrables locutores de la situación ideal de habla. Jim Carey. Soraya Sáenz de Santamaría. Los perritos pequineses. La gente que ama desmesuradamente a los perros. La cita del gran Oscar Wilde sobre los perros y los seres humanos. Muchos seres humanos, en general. Andrea Fabra. El general –o el ex militar–que denunció al poeta mexicano Sergio Witz. Los señoritos propietarios del cortijo andaluz denominado “poesía española”. Josep Antoni Durán i Lleida en general –y cuando abre la boca para hablar de Andalucía en particular–. El particularismo inconsciente, empezando por el nacionalismo español. Andrea Fabra. El nacionalismo vasco. Las teorías nuevas. El nacionalismo catalán. El nacionalismo gallego. El cantonalismo cartagenero. El cosmopolitismo naïve. El tipo que lleva un polo con un jinete enorme en el lado derecho y la “marca España” en el izquierdo que acabo de ver en el telediario. La condescendencia, incluso cuando pueda estar justificada. La incapacidad para admitir errores. Andrea Fabra. Los epígonos del segundo Wittgenstein. La incapacidad para perdonar nimiedades por sentido del honor. El sentido del honor. La incapacidad para pedir perdón. Andrea Fabra. Gilles Deleuze vituperando a Wittgenstein. Karl Popper desde que se volvió neoliberal.  Andrea Fabra. El poema “If” de Kipling. Las miradas torvas que se lanzan las mujeres –ah, esas miradas–. Los individuos que pasean por la calle con el iPad. Los individuos que hace diecisiete años paseaban por la calle principal de la ciudad con un teléfono móvil gigantesco, chillando. La semana santa. La palabra “Calahorra”. Andrea Fabra. Un perro que me mordió hace años sin haberle hecho yo nada. Las bodas. Las personas que buscan el éxito y lo alcanzan. Las personas que buscan el éxito y no lo alcanzan. Las personas que buscan el éxito. Operación triunfo. Ese individuo inolvidable que todos los domingos iba borrachísimo al kiosko a comprar el ABC en chándal y mocasines. Andrea Fabra. La marca Louis Vuitton. La pregunta ¿Beatles o Rolling Stones? Nieves Herrero. Pepiño Blanco. El psoe. El pp. Upyd. Las personas que, en lugar de decir “bueno, ésa es tu opinión, que me parece muy poco respetable” dicen “bueno, todas las opiniones son respetables, pero…”. Andrea Fabra. La afición al submarinismo. El Maccarthysmo melancólico… Andrea Fabra

Sercil ﷽﷽﷽﷽﷽﷽ra la reforma pol parae utilizas adverbializadas de Luis de Guindos (efectiva...para la reformaara la reforma pol paraía tan fácil pedir perdón y dimitir –i. e., renunciar al acta de diputada–.    

andrea.fabra@diputada.congreso.es


sábado, 7 de julio de 2012

Anne Querrien en el Instituto Francés, hoy




Breve interrupción de la relectura alucinada de esas frases esotéricas –y, como escribe Foucault en uno de los diecisiete epílogos, "todas laqueadas, todas igualmente inquietantes y obstinadas por estar ahí"– que sólo Raymond Roussel ha escrito (Locus Solus, trad. Marcelo Cohen, Madrid, Capitán Swing, 2012, edición absolutamente recomendable) para decir que Anne Querrien estará hoy a las 19.00 hablando en el Instituto Francés de Valencia (C/ Moro Zeit, 6). El acto se enmarca en el ciclo de conferencias "Frente a la estafa. De las miradas críticas a las alternativas económicas", organizado por La Calderería (C/ Jerónimo de Monsoniu, 88, 90 y 92; junto a la parada de metro Marítim-Serreria). 


"Los psicoanalistas serios pretenden que el esquizoanálisis es una teoría que se ofrece a los losers para reconfortarlos en su ser, al igual que el cine pudo ser una puesta en escena de unos losers para acompañar la meditación de sus semejantes en los meandros de sus propias vidas. Es preciso responder a esta gente seria: sí, categóricamente. Pero prefiero decir "desafiliados", tanto para rendir homenaje a los hermosos análisis de Robert Castel acerca de la descomposición del Estado del bienestar conquistado por las luchas de la clase obrera, como para designar de una manera más precisa la condición originaria de cada cual en este movimiento cuyo primer manifiesto se llamó el Antiedipo (...)"

[Anne Querrien, "Esquizoanálisis, capitalismo y libertad. La larga marcha de los desafiliados", prólogo a Plan sobre el planeta, de Félix Guattari, Madrid, Traficantes de sueños, 2004, p. 39]