sábado, 24 de abril de 2010

Un relato de Walter Benjamin

Me dijo que estaba celebrando el así llamado día del libro con la autodisciplina exigible a un bibliópata comme il faut y que se había prohibido a sí mismo abrir un solo libro en toda la jornada. Tranquilo, mañana habrá pasado todo, le dije. Efectivamente, hoy ya ha pasado todo. 

Un relato ibicenco de Walter Benjamin.

La pipa
Durante un paseo en compañía de un matrimonio con el que había entablado amistad, pasamos cerca de la casa en que yo vivía en la isla. Sentí deseos entonces de fumarme una pipa, pero al no encontrarla en mi bolsillo, me pareció el momento oportuno para ir a buscarla a mi habitación, donde, a buen seguro, estaría sobre la mesa. Con dos palabras rogué a mi amigo que se adelantara con su mujer mientras yo recogía la pipa. Retrocedí, pues, pero no me habría alejado ni diez pasos cuando, al palpar mis bolsillos, noté que la llevaba encima, de modo que, cuando aún no había transcurrido ni un minuto, mis acompañantes me vieron reunirme con ellos y la pipa despidiendo ya nubes de humo. “Estaba efectivamente sobre la mesa”, aclaré por un capricho incomprensible. En la mirada de mi amigo asomó algo que la asemejaba a la de quien despierta tras un profundo sueño y todavía no sabe muy bien dónde se encuentra realmente.
  Reemprendimos nuestro camino y reanudamos la conversación. Minutos después volví sobre el intermezzo. “¿Cómo es posible que no notaran que lo que yo les había dicho era imposible?”. “Me di cuenta –me contestó él tras una corta pausa­–, y quise decir algo, pero pensé: “Será verdad, ¿por qué había de engañarme?”

[W. Benjamin, Historias y relatos, trad. Gonzalo Hernández Ortega, Barcelona, Península, 21997] 


miércoles, 14 de abril de 2010

Derecho y cine español contemporáneo


El hecho de que la práctica procesal de la tradición continental o de Civil law esté despojada de la pátina de espectacularidad que envuelve a la del derecho anglosajón –y, más específicamente, del estadounidense– explica que no haya existido en España un "cine de juicios” homologable al género de courtroom drama producido al otro lado del Atlántico. Ello no significa que no pueda hablarse, aun con algunos matices, de “cine jurídico” en nuestra cinematografía. Sin vocación taxonómica o enciclopédica, El derecho en el cine español contemporáneo (Ricardo García Manrique y Mario Ruiz Sanz (eds.), Valencia, Tirant lo blanch, 2009, Colección Cine y Derecho) reúne veinte estudios dedicados a analizar otras tantas películas y documentales españoles realizados desde 1975 que han abordado el fenómeno jurídico explícita o tangencialmente. De factura y extensión heterogéneas, los textos compilados por García Manrique y Ruiz Sanz, que firman una solvente introducción, proponen una aproximación sociológico-jurídica, iusfilosófica o simplemente cívica a las cintas elegidas, una selección que, si bien resulta inevitablemente discutible en más de un caso, se caracteriza, más allá del lógico predominio de asuntos vinculados a la crónica de sucesos y al ámbito penal, por la amplitud de las temáticas y la diacronía de los acontecimientos tratados en las producciones que son objeto de análisis. El resultado es un interesante fresco de la evolución socio-política de España tamizado por la mirada jurídica y política de los autores, que diseccionan críticamente las sombrías rutinas de la dictadura, algunos hechos históricos que la precedieron, determinados cambios sociales significativos que nuestro país ha experimentado en las últimas décadas y ciertos asuntos sobre cuya regulación sigue vivo el debate público. Por descontado, no faltan fragmentarias, poéticas y evocadoras referencias al llamado cine quinqui. 


Aquí el índice:
Introducción (Ricardo García Manrique y Mario Ruiz Sanz); 1. Pascual Duarte: la iniciación a la psicología del criminal social (Rafael Ramis); 2. Queridísimos verdugos: pan, vino y garrote (Juan Antonio Gómez García); 3. El asesino de Pedralbes: la España documentada de la transición (Emilio G. Romero); 4. El proceso de Burgos: la defensa de ETA en la batalla ideológica (Rafael Ramis); 5. Siete días de enero: el búnker contra la democracia (Alberto Reig Tapia); 6. El crimen de Cuenca: anatomía de una tortura (César Arjona Sebastiá); 7. La verdad sobre el caso Savolta y sobre la ideología del anarquismo español (Benjamín Rivaya); 8. Colegas: el aborto en España, 1982-2007 (Ricardo García Manrique); 9. Stico: entre la autonomía y la dignidad (José Luis Pérez Triviño); 10. Jarrapellejos: el poder en la sombra imparte justicia (José Manuel Fuentes); 11. El Lute I: camina o revienta y El Lute II: mañana seré libre: un rebelde con causa (Mario Ruiz Sanz); 12. La noche más larga: el último desatino jurídico del franquismo (Ricardo García manrique); 13. La espalda del mundo: sobre las causas del fracaso de los derechos humanos (Joan Lara Amat u León); 14. Los lunes al sol: sobre reconversiones industriales, desempleo y globalización (Juan Antonio Gómez García); 15. Balseros: el destino incierto del exilio (José Manuel Fuentes Berros); 16. De niños: el derecho no es únicamente severo (Víctor Méndez Baiges); 17. La suerte dormida: ¿es el derecho un obstáculo a la realización de la justicia? (Lara Rosety Jiménez de Parga); 18. Mar adentro: la eutanasia para todos los públicos (Ricardo García Manrique); 19. El taxista ful: el okupa de los taxis (César Arjona Sebastiá); 20. Abogadas y juezas en el cine español (Santiago Yanes Pérez).  



miércoles, 7 de abril de 2010

Sobre plagio y capacidad de resumir



"Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.”

[K. Marx & F. Engels, La ideología alemana, 1845-1846]


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“La regla de oro consiste en que quien tiene el oro hace las reglas”

[Aladín en Aladdin (1992), Walt Disney Pictures; Dirección: John Musker & Ron Clements; Guión: John Musker, Ron Clements, Ted Elliott, Terry Rossio y… ¿Marx y Engels?]






¿Por qué me ha parecido siempre tan siniestra la sonrisa de Walt?

jueves, 1 de abril de 2010

Patricio Pron y la lógica de la anomalía




Tres ejes vertebran el conjunto de relatos reunidos por Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) en El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Barcelona, Mondadori, 2010), algunos ya publicados previamente en antologías o revistas: la cartografía física, histórica y anímica de Alemania –país en el que el autor se doctoró en filología románica y en el que ambienta la mayoría de los relatos, entre los que puede leerse un bio-diccionario del expresionismo tan erudito como cáustico–; la literatura como ambición y pasión y como forma de vida y muerte –pero también el mundo literario como ciénaga ignominiosa y miserable (“Es el realismo”)–; y, last but not least, la asechanza de una latente lógica de lo peor en lo que se muestra en los dieciocho cuentos que componen el volumen. 


El autor de El comienzo de la primavera exhibe una fina y, en ocasiones, portentosa habilidad para retratar o sugerir cursos de acción truncados, trayectorias estropeadas y derivas existenciales torcidas o a punto de torcerse, y recurre a un variado elenco de registros narrativos –entre ellos, la autoficción– que insuflan aire fresco a la técnica del relato. Si en algún texto Pron reflexiona sobre el género bajo la proverbial sombra del ocaso de la literatura (“El estatuto particular”), en otros tematiza abiertamente los vínculos entre realidad y ficción (“El mecanismo de la historia”, “Los peces y las montañas”), incrustando, aquí y allá, bien administradas dosis de metaliteratura. El irrealizable y, como tal, irónico desideratum que parece anidar en el enunciado que da título al libro y al cuento homónimo –una devastadora evocación de la infancia perdida–  aleja a El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan de una chata estética de la catástrofe. Los relatos de Pron se encuadran, más bien, en una sutil poética de lo anómalo normalizado, un territorio habitado por la complejidad, el azar, la vileza, la pérdida y la brutalidad, pero también por la belleza y la (siempre frágil) esperanza de redención. 


La falsa apariencia, la doble verdad y lo sorpresivo (vgr. el soberbio “Tu madre bajo la nevada sin mirar atrás”, las dos versiones/ perspectivas de “La historia del cazador y el oso” o “Abejas”), la culpa, el remordimiento, la gestión de la memoria y el pasado nazi (vgr. “Dos huérfanos”, “Una de las últimas cosas que me dijo mi padre” y, a su modo, “Exploradores del abismo”), la dialéctica entre mezquindad e inocencia (“El viaje”), la inquietante coherencia del sinsentido (“Las ideas”, “Un cuervo sobre la nieve”) o el dolor asociado a la quiebra de lo que aún no ha comenzado (“El corte”) son algunos de los motivos recreados con una prosa firme, penetrante y precisa que aúna la contención estilística y una especie de desordenada elegancia que confiere un sello muy singular a la francamente atractiva escritura de Pron. En “La visita al maestro” (¿Bolaño?) leemos que “en el mundo había [hay] una cantidad limitada de felicidad que iba [va] pasando de persona en persona”. Quizás la dolorosa conciencia de esta agria verdad es lo que hace que Pron, escritor dotado de una voz sutil y poderosa, palie con tenues hebras de piedad y compasión la fea y arruinada realidad que relata. Un libro extrañamente hermoso y contundente. 


[p. m. Publicado en Agitadoras. Revista cultural, nº 12, abril 2010]