“En Dublín sindicatos y empresarios jugaron limpio y dieron una bocanada de aire fresco a las empresas”
(Capital, diciembre de 1995)
“Costes salariales bajos y sindicatos moderados han permitido barrer la imagen ancestral de un país rural y perezoso”
(Le point, 6 de abril de 1996)
“Irlanda demuestra de modo indiscutible que abrazar la globalización representa el camino más rápido hacia la opulencia”
(The Economist, 16 de enero de 1997)
“Celebramos el siempre notable comportamiento de la economía irlandesa, que descansa en unas políticas económicas sanas y ofrece una invaluable lección para los demás países”
(Fondo Monetario Internacional, 2004)
“El crecimiento económico se estimula reduciendo los impuestos y la burocracia. Irlanda demuestra que es posible y cómo hacerlo”
(Brussels Journal, 25 de noviembre de 2005)
“Francia y Alemania sólo tienen una alternativa: transformarse en Irlanda o transformarse en un museo”
(The New York Times, 1 de julio de 2005)
“Irlanda se resigna a la ayuda externa. Admite que los bancos precisan apoyo, mientras crece la hostilidad contra la cesión de soberanía y el empeño en mantener las ventajas fiscales. A pesar de la resistencia planteada de los últimos días, y de un nacionalismo que percibe la ayuda exterior como cesión de la propia soberanía, los gestores políticos y económicos de Irlanda parecían ayer resignados a convertirse en el segundo país de la eurozona rescatado de la crisis en lo que va de año, después de Grecia. La República necesita “un préstamo muy importante de decenas de miles de millones de euros” para socorrer a su debilitado sector financiero, admitió el gobernador del banco central irlandés, Patrick Honohan, coincidiendo con la llegada a Dublín de una misión negociadora de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional”
(El País, 19 de noviembre de 2010)
¿Quién pagará la factura?…En esto, Irlanda seguirá siendo un modelo. De hecho, lo es desde hace un año y medio. Bien pensado, no hace falta irse a Irlanda para saber quién está pagando la factura.
Siempre nos quedará The Pogues.
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ResponderEliminarComo reza el título del libro de Baños Boncompain: La economía no existe.
ResponderEliminarSaludos.
no existe...hasta que estalla y empezamos a entenderla (o a tratar de entenderla)
ResponderEliminarsaludos, Oche.
Hola Clement,
ResponderEliminarHe seguido con interés el caso irlandés, lo mejor que he leído es un artículo de mi querido Krugman en el NYT.
lo resume citando el siguiente ensayo de J Swift:
Una modesta proposición
Una modesta proposición ("A Modest Proposal") es un ensayo satírico escrito por Jonathan Swift en 1729. El ensayo propone resolver el problema en Irlanda de campesinos inquilinos quien no pueden alimentar sus hijos porque los propietarios son inflexibles sobre el arriendo. Después de discutir el problema, sugiere una solución nueva: los padres deben vender sus hijos a los terratenientes ricos para comérselos.
En resumen, la propuesta para el caso irlandés es simple:
Ahora que habéis arruinado a los padres, podéis alimentar vuestro apetito con sus hijos.
En fin, sic mundi gloria transit
James
Ey, Jimmy, me alegra mucho verte por aquí, pero sobre todo me alegra verte tan krugmaniano o, si quieres, tan keynesiano (de la vieja escuela, claro, no del neokeynesianismo pro-bancario puesto de moda en los dos últimos años). Ya sé que auto-citarse es una obscenidad, pero en el año 2000, cuando se celebró la famosa cumbre de Lisboa, en cuyas conclusiones se fijaba el objetivo del pleno empleo para la UE en 2010 (o 2015, no recuerdo ahora), publiqué un trabajo en el que conjeturaba en una nota al pie que pretendía ser irónica sobre la posibilidad de que la expertocracia de la UE estuviera pensando en aplicar el Plan Swift ("A modest proposal....") para acabar con el desempleo en la UE
ResponderEliminarMucho me temo que tus predicciones económicas –que siempre he considerado un poco exageradas, si no apocalípticas– se están cumpliendo una por una, ay
Te mando un abrazo, y otro de Ana y del nano.
Hola Clement,
ResponderEliminarNo menos sorprendente tu clarividencia (no es coña), quizá podríamos montar una consultura sobre el futuro. Podríamos llamarla Apocalip.sa o GERACUR.
Aunque si algo he aprendido del mercado en este "nuevo" capitalismo de amiguetes es que con la verdad no se hace buen negocio, luego el nombre de esta consultora debería ser Dulce Porvenir ( en honor a esa maravillosa película)
Abrazos para todos,
James.
PD, Me robaron el móvil y estoy rehaciendo la agenda, dame un
toque y recupero vuestros números.