Propongo bloquear las puertas de determinados dirigentes con montañas de colillas -toneladas de ellas- acompañadas de la siguiente pancarta: "Ya que no trabajamos, fumamos. ¿Dónde están los ceniceros de la vía pública?"
Sí, Clément, el asunto es triste incluso mirándolo al calor de un cigarrillo. Tu post refleja a la perfección el origen de la tristeza. El tráfico rodado sigue sin regular, las emisiones industriales ni te cuento, pero el vulgo se ciega con la cortina de humo -nunca mejor dicho-. Peor que las emisiones, el derecho a techo, a trabajar, a comer, a la supervivencia misma, a no morirse de frío, de explotación empresarial, de asco y de falta de dignidad, sigue sin regular. Digo mal: está muy bien regulado. La dinámica es sencilla. Pero triste. Muy triste.
¿Prioridades? ¿Realmente alguien cree que esa (el tabaco) es la prioridad del gobierno? (No quiero defenderlo -sólo discutir-). ¿Es que no se puede hacer una ley antitabaco y luchar contra la crisis? ¿No será, mas bien, que la gente no parece muy capaz de mantener dos conversa sobre dos temas diferentes o que símplemente quiere cambiar, durante unos días, de tema? ¿No será que los medios de comunicación buscan como locos otra cosa de la que hablar que de la mala situación económica?
Si mi madre o mi primo o mi vecino, a las dos de la tarde quiere que hablemos de la ley antitabaco, lo hacemos. Y si media hora después, mi madre o mi primo o mi vecino, quieren que hablemos de la crisis también lo hacemos. Aceptaría el reto, mirad lo que os digo, de mezclar ambos temas, recomendar algún libro y citar dos películas durante la charla.
Gracias y bienvenido, Tongoy. La prioridad es extender la idea de que la segunda es una prioridad homologable a (e incluso más importante que) la primera. Un saludo.
¿De verdad cree que hay quien piensa que el problema del tabaco es peor que la crisis? La gente necesita hablar de otra cosa y a falta de ver desnudos de la clase política en el Interviu recurrimos a esto y así también tratamos asuntos de salud y odios sociales.
Claro y sencillo.
ResponderEliminarLamentablemente.
lo mismo digo yo, aunque odio el tabaco y apruebe la ley, pero hay cosas prioritarias.
ResponderEliminarSí, lamentablemente, Volianihil. gracias por pasar.
ResponderEliminarVale, J. G., pero nadie ha demandado esta reforma.
saludos.
¡Bravo, Clément, bravo!
ResponderEliminarPropongo bloquear las puertas de determinados dirigentes con montañas de colillas -toneladas de ellas- acompañadas de la siguiente pancarta: "Ya que no trabajamos, fumamos. ¿Dónde están los ceniceros de la vía pública?"
no es mala idea, Raquel. Si lo miras fríamente, este asunto del tabaco es triste (menos mal que lo hacen por nuestro bien). un saludo.
ResponderEliminarQué gráfico, qué verdad...qué estudiado.
ResponderEliminarSí, Clément, el asunto es triste incluso mirándolo al calor de un cigarrillo. Tu post refleja a la perfección el origen de la tristeza. El tráfico rodado sigue sin regular, las emisiones industriales ni te cuento, pero el vulgo se ciega con la cortina de humo -nunca mejor dicho-.
ResponderEliminarPeor que las emisiones, el derecho a techo, a trabajar, a comer, a la supervivencia misma, a no morirse de frío, de explotación empresarial, de asco y de falta de dignidad, sigue sin regular. Digo mal: está muy bien regulado. La dinámica es sencilla. Pero triste. Muy triste.
Saludos.
gracias, Anay (y gracias también por los poemas de los lunes)
ResponderEliminarVoilà, Raquel, hablando en general, no se trata de un proceso de desregulación, como se dice convencionalmente, sino de neoregulación. Saludos.
La sociedad esquizofrénica, le ha dado por prohibir la vida.
ResponderEliminarProhibido no prohibir lo superfluo, ésa parece ser la consigna, Al-Juarismi. Saludos.
ResponderEliminar¿Prioridades? ¿Realmente alguien cree que esa (el tabaco) es la prioridad del gobierno? (No quiero defenderlo -sólo discutir-). ¿Es que no se puede hacer una ley antitabaco y luchar contra la crisis? ¿No será, mas bien, que la gente no parece muy capaz de mantener dos conversa sobre dos temas diferentes o que símplemente quiere cambiar, durante unos días, de tema? ¿No será que los medios de comunicación buscan como locos otra cosa de la que hablar que de la mala situación económica?
ResponderEliminarSi mi madre o mi primo o mi vecino, a las dos de la tarde quiere que hablemos de la ley antitabaco, lo hacemos. Y si media hora después, mi madre o mi primo o mi vecino, quieren que hablemos de la crisis también lo hacemos. Aceptaría el reto, mirad lo que os digo, de mezclar ambos temas, recomendar algún libro y citar dos películas durante la charla.
Tiene usted un blog interesante, señor Cadou.
Gracias y bienvenido, Tongoy.
ResponderEliminarLa prioridad es extender la idea de que la segunda es una prioridad homologable a (e incluso más importante que) la primera. Un saludo.
Estimado Cadou:
ResponderEliminar¿De verdad cree que hay quien piensa que el problema del tabaco es peor que la crisis?
La gente necesita hablar de otra cosa y a falta de ver desnudos de la clase política en el Interviu recurrimos a esto y así también tratamos asuntos de salud y odios sociales.
Un saludo,
Bueno, Carlos, no he dicho que yo crea lo que tú crees que "de verdad" creo. Saludos.
ResponderEliminarY el entorno, incluida la manera de relacionarnos, cambia más en función de tamaña nimiedad (que sólo es nimiedad por comparación).
ResponderEliminarUn saludo, Clément.
Oche