viernes, 19 de mayo de 2017

Canibaal núm. 8. Un breve anticipo



Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) se hizo acreedora del iv Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con este agregado de relatos postkafkianos que revelan la fina habilidad de la escritora argentina para mostrar –mostrar, en literatura, no es explicar– la lábil frontera que separa la insania y la normalidad –y, quizás también, para invitar al lector a reflexionar sobre la insania de la normalidad y la normalidad de la insania, sobre el horror cotidiano y la cotidianidad del horror–. Valiéndose de una prosa pulcra y contenida y de un estilo extremadamente sobrio, Schweblin dibuja siete estampas que conforman un prontuario de vidas dañadas, patológicas insatisfacciones sin objeto, impulsos absurdos, manías descabelladas, actuares dementes y episodios delirantes protagonizados por sujetos ubicados en la periferia –o el centro– de la enajenación, esa casa vacía que, parafraseemos a Clément Rosset (Logique du pire), constituye el corolario trágico y necesario de la imposibilidad de toda felicidad. No hay en Siete casas vacías una sola gesticulación: justamente en la inteligentísima austeridad narrativa de Schweblin radica el valor de este inquietante volumen de relatos.  

[p. m. para Ecos de la caverna Canibaal. Revista Canibaal, núm. 8: «Arquitectura y terror»]     

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