“En
el mundo en que vivían, era casi de rigor desear siempre más de lo que se podía
adquirir”
“Y a
veces, sumiéndose en aquellos sueños colectivos, sin querer despertar de ellos,
antes prolongándolos sin cesar con una complicidad tácita, acababan perdiendo
todo contacto con la realidad”
“Pero
en nuestros días y en nuestros países cada vez hay más personas que no son ni
ricas ni pobres: sueñan con riquezas y podrían hacerse ricas: ahí es donde
empiezan sus desgracias”
“Querían
pelear y vencer. Querían luchar, conquistar su felicidad. Pero ¿cómo luchar?
¿Contra quién? ¿Contra qué? Vivían en un mundo extraño y tornasolado, el
universo espejeante de la civilización mercantil, las prisiones de la
abundancia, las trampas fascinantes de la dicha (…) Querían la superabundancia;
soñaban con platinas Clément, con playas desiertas para ellos solos, con viajes
alrededor del mundo, con grandes hoteles”
“De
parada en parada, anticuarios, librerías, tiendas de discos, menús de los
restaurantes, agencias de viaje, camiserías, sastrer ías,
queserías, zapaterías, confiterías, salchicherías de lujo, papelerías, sus
itinerarios componían su verdadero universo: allí dormían sus ambiciones, sus
esperanzas”
“Les
parecía ahora que antaño –y ese antaño retrocedía cada vez más en el tiempo,
como si su historia anterior se hundiera en la leyenda, en lo irreal o lo
informe–, antaño habían tenido al menos el frenesí de tener”
[Georges Perec, Les choses. Une histoire des années soixante,
trad. de Josep
Escué]
*
Nota
bene: sustitúyanse “felicidad”, “riquezas”, “superabundancia”, "ambiciones" e incluso
“salchicherías de lujo” por “talento literario”. Esta semana he leído tres novelas, todas
recién publicadas. Me han parecido realmente poco talentosas. Y ahora, bajo este sol tremendo, he recordado, recordándolas, estos pasajes de Las cosas.
La prisa en la prosa, muy mala consejera. Una de las especies de espacios: los 40 años que tardó Gesualdo Bufalino en publicar la Perorata del apestado.
ResponderEliminarun abrazo
Pues ahora que lo dices, lo cierto es que en un caso sí que da la impresión de que el libro está sin pulir (escrito con prisa)
Eliminarabrazo,
Tengo entendido que Perec también tardó casi una década en pulimentar o dar forma definida a cada una de las piezas de su estupenda "La vida. Instrucciones de uso"...
ResponderEliminar¿Qué tal suena ese primer pasaje de las cosas adaptado al presente?:
"En el mundo en que vivimos, es casi de rigor desear siempre más de lo que se puede adquirir”.
Saludos.-
Creo que es así –siempre hay que pulir–. Bueno, la frase que reescribes suena a dolorosa verdad. Saludos.
EliminarHola Clément, tu entrada me inspiró este mini-texto. Gracias!
ResponderEliminarEl arte es gratis
Muchas veces me dejo llevar por las ganas de tener esos zapatos altos, de comprarme ese vestido que vi en aquella vidriera el otro día, peinarme especial, qué lindos aros, me los llevo, gracias. Se acumulan las bolsas, de plástico, de cuero también. Tengo más de un reloj, muchas pulseras. Crema para la cara, rubor, esmaltes en varios tonos. Quitaesmalte, alicate, lima. Hay días en que me falta una camisa de color blanco nuevo, noches en que creo necesitar comer pescado. Hasta coca-cola me pide el cuerpo de vez en cuando.
Pero de pronto, como si me cayera un rayo encima, aparece algo: una frase de un libro, un cuadro en un museo, un pensamiento que pide ser escrito. Y almuerzo lo que haya o ni me acuerdo, ando descalza todo el día, a cara lavada, sin metales en el cuerpo y con el pelo largo y revuelto. Me ilumina un rayo y mágicamente lo tengo todo. Sólo deseo dibujar, escribir, pensar. Mirar, dormir, soñar. Y son todas cosas gratis.
Hola, María
ResponderEliminar¿Lo has escrito por mi bien? Just kidding, eh. Lo leo y, a bote pronto, me viene a la cabeza la famosa distinción de Fromm: 'avoir' (tener) ou 'être' (ser). Comparto eso de que hay muchas cosas bellas y buenas que no cuestan nada, etc., pero añado inmediatamente que hay cosas necesarias que no son gratis a las que, desafortunadamente, no todos pueden acceder. En fin, ya sabes, aquí hay una crisis bastante similar, aunque no tan bestia, como la de allí de 2001-2002 y estamos dándole todo el día vueltas a eso (y, naturalmente, encontrando cosas buenas y bellas que son gratis). Gracias por el texto.
Quise escribir: "bastante similar, aunque no tan bestia, a la de allí..."
ResponderEliminarLo he releído y me ha hecho bien.