9/2/2002–9/2/2012
"Fue el mejor y el peor de los tiempos; la era de la sensatez y de la necedad; la época de la fe y de la incredulidad; la hora de la luz y de las tinieblas. Fue la primavera de la esperanza y el invierno futuro de la desesperación; todo el futuro era nuestro y no teníamos futuro alguno; todos íbamos derechos al cielo y todos íbamos en sentido contrario. En resumen: aquella época fue tan parecida a la actual, que algunas de sus personalidades más características y vocingleras insistieron en que tanto en lo bueno como en lo malo, sólo se le aplicasen calificativos extremos. (....)
Estos hechos, y otros mil como éstos, ocurrían a cada momento en el célebre año de 1775. En ese marco, mientras que el leñador y el labrador trabajaban sin que nadie les hiciese caso, los dos reyes de grandes mandíbulas y las dos reinas, tanto la bonita como la fea, lo pisoteaban todo con bastante estruendo y hacían un uso despótico de sus derechos divinos. Así es como el año de 1775 llevó a sus majestades, y también a millares de seres sencillos –entre otros, a los que intervienen en esta historia–, a lo largo del camino que se abría ante ellos"
[Charles Dickens, Historia en dos ciudades, prólogo de Germán Gómez de la Mata, traducción de Manuel Suárez, Madrid-Buenos Aires, E.D.A.F. (Colección Obras Inmortales), 1967, pp. 943 y 946]
*
Dickens, una voz sin amo, las fatigas del genero humano han cambiado poco en realidad y en el carnaval del mundo suelen disfrazarse de otra cosa. Él les quita el velo. Saludos, Clement.
ResponderEliminarCierto, Al-Juarismi; a veces me sorprende la vigencia de Dickens. Ahí va una cita pragmatista y neo-emotivista de Rorty sobre el abuelo Charles (por una vez estoy de acuerdo con Rorty):
ResponderEliminar"[Nabokov] no ofrece ninguna razón para poner en duda que personas con el talento de Dickens a veces hayan sido capaces de hacer cosas muy diferents en el mismo libro. Mucho más fácil sería admitir que Bleak House suscitó emociones participativas que colaboraron a que se modificasen las leyes de Inglaterra y que también hizo que Dickens se volviera inmortal por haber escrito en forma tal que continuase produciendo un estremecimiento entre los omoplatos mucho tiempo después de que nuevos horrores hubiesen reemplazado a los horrores particulares del siglo de Dickens"
Saludos.
Grandes inicios para torrentes de historias, sin duda. Esta temporada estoy revisando otros autores de la época o ya más recientes, y qué ritmo tan distinto nos habla, y aún así, es, como apuntas, vigente. Mucho más que otros, que, sin ánimo de cambiar leyes o puentes, se esfuerzan en estar a la altura de su tiempo libre, que diría Franzen.
ResponderEliminarPor cierto ¿Has leído Drood/La soledad de Charles Dickens, de Dan Simmons? Varias reseñas la ponen bastante bien, pero claro, es una novela de Simmons "con" Dickens, y no al contrario.
Un saludo y hasta otra.
hola, Carlos. "A la altura de su tiempo libre": está bien (y dicen que Franzen es un muermo en el plano personal). Me fatiga la "querelle" entre antiguos y modernos (o, mejor dicho, modelnos), una charla de sordos en la que el epíteto "conservador" es usado instrumental y odiosamente por los segundos y cualquier cosa que no se parezca a Anna Karenina es inspeccionada con espíritu inquisitivo y policial por los primeros. Un coñazo. Particularmente, me desasosiega el tono prescriptivo (el "il faut" implícito) de determinados discursos lectoespectadores, ya sabes. El de Simmons me gustaría leerlo. Sí, relees cosas y te parecen de pronto más actuales que lo ¿impuesto? como actual. Gracias por pasarte,
ResponderEliminarabrazo.
¿Qué me dices del fallo del TS? Mejor dicho, ¿qué se puede decir, si es que se puede decir algo que no suene a chiste? Ah, si Dickens levantara la cabeza...
ResponderEliminarVenga, consuélame, que estoy bajo mínimos
Un abrazo
Ey, S. Me he bajado la sentencia y quiero leerla con calma (son 68 folios, man). Quiero leer la fundamentación jca. porque así, a bote pronto, no me cuadra. Echa una ojeada a la prensa internacional (y prepárate para caer por debajo de los mínimos)
ResponderEliminarabrazo.
Desde que he visto el post esta mañana, intento dejar un comentario sin caer en el sentimentalismo. Pero no puedo o -tal vez- no quiero.
ResponderEliminarSólo se me ocurre aplaudir este homenaje, este noticiero filial que me emociona especialmente en un día como éste, cénit de estupefacción.
Quiero también honrar a quien falta hace diez años, no sólo por el parentesco, sino también por la adhesión que -sin haberle conocido- siento hacia los principios que públicamente defendió. Honrar a quien lo merece es la única forma que me queda de transitar por días tan deshonrosos.
Un fuerte abrazo.
Bah, Clément, no puedo contenerme: ¿seguro que no hay en ti algo de este sweet lord? Mira a ver, hombre, que la luz se adquiere por ósmosis y no por lo que nos contaron.
ResponderEliminarWe really want to be with you...
Otro abrazo (jodidamente) sentimental.
hola Raquel,
ResponderEliminar¿Yo sweet lord? Más bien underdog. La onda Skankar, el mantra, Krishnamurti y todo lo demás no me va mucho, o nada, esa es la verdad. Pero la canción de Harrison (mi beatle favorito), es muy buena. Muchas gracias por tus comentarios. Sí, claro, lo de ayer fue fuerte. Pero bueno, esto va al constitucional y, si el TC no ampara, a Estrasburgo, así que hay psicodrama heroico-judicial para rato. Ya veremos.
abrazo.
Jaja, veo que no me he explicado con el comentario de Harrison. Intentaba hablar en clave, pero tengo que perfeccionar el código.
ResponderEliminarAbrazo.
Algunos aniversarios son más tristes de lo aconsejable.
ResponderEliminarUn saludo.
Así es.
ResponderEliminarUn saludo.