miércoles, 1 de febrero de 2012

A. P. Harding, bonjour tristesse

Alasdair P. Harding en un día bueno


Creo no conocer a un poeta más triste y cuitado que Alasdair P. Harding. Un penas. Hablamos con frecuencia por teléfono y acostumbra a despedirse con esta fórmula críptica: "Como diría Belano: si tuviera fuerzas, me pondría a llorar". Ahí va una de sus composiciones. 

Química


Hoy nace cadáver en tus pestañas verdes,

el alba es ya crepúsculo,
toda la tierra cieno;
necesitas suerte para habitar
tu día, tu hoy es sólo tuyo.
Qué puede hacer la química,
a fin de cuentas una intrusa
en un fardo de células fanáticas,
preguntas en la calle magullada;
qué puede hacer el fantasma en la máquina
con el día de uno. Tal vez
despojarlo a uno un poco de uno mismo,
alienarlo fugazmente del bulto
que deambula
por las avenidas con un mapa fallido
del mundo entre las manos húmedas. 

[A. P. H., LBdP, nº 75, 2009, p. 47]

*


5 comentarios:

  1. Mr Cadou, qué seria de nosotros sin los heterónimos!

    Le voy a pasar un par de referencias bibliográficas respecto a Belano y su relación con Bolaño (Mario Santiago, etc) en una maravilla de libro que pillé en la libreria del FCE en los madriles -curiosamente, ahora nos enteramos de que Fraga vivía en el portal de al lado de la libreria..

    Perdone la inferencia: le pega a usted o a su discurso la foto del de abajo rodeado de libros. Cada uno tiene el rostro que se merece en honor a sus libros/discurso.

    Saludos!

    Dr J.

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  2. Ah, el link with the picture..

    http://clementcadou.blogspot.com/2011/11/whats-left.html

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  3. hola, Doc, celebro mucho verte tan sensato. Pero dejemos a Alasdair con su frase del epílogo de 2666 de I. Echevarría recitada como si de una oración telefónica se tratara, que ya tiene bastante con lo suyo. No tengo noticia del libro sobre Belano-Bolaño-Papasquiaro del que me hablas (malditas lagunas). Habrá que buscarlo.
    Saludos, suspicaz.

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  4. Pues sí que anda atribulado este A. P. Harding. Ya quisiera yo, sin embargo, que de mis tribulaciones manaran palabras así, en las que una encuentra sinceros -aunque rotos- espejos a los que mirarse.
    Por lo menos Harding sale -en sus días buenos- a la calle, desplegando bajo el chaparrón las fuerzas que podría invertir en llorar a cubierto.

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  5. Harding es un agonías, Raquel. Vale que de cuando en cuando escribe algo decente, mínimamente pasable, pero esa militancia suya en la pulsión sufriente me exaspera mucho. A pesar de todo, aquí se le quiere de verdad, y él lo sabe.

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