Aunque no puede hablar, me dice a su
manera (y varias veces al día) que me va a denunciar por abandono. Así es este
blog. No tengo más remedio que inventarme una pequeña historia para apaciguarlo
y neutralizar sus amenazas de litigio, de modo que ahí va: una filóloga elogia desmedidamente
un poemario y termina su correo electrónico dirigido al autor con una frase tan
bella como dolorosa: «Me permito
decirte que para mí eres un cerebro privilegiado (lo siento por ti, tendrás que
vivir con ello)». Envanecido y a la vez avergonzado, el poeta no sabe qué responder
y recurre penosamente (echando mano, además, de una silepsis intencionada) a
ese clisé de acuerdo con el cual la mente es un buen siervo, pero un terrible
maestro. Es bien consciente de que hoza como un cochinillo en un lugar común
(«soy un imbécil, soy un imbécil…», piensa), pero cuando ese peculiar zumbido (probablemente
creado en el valle del silicio por un fanático de los misiles tomahawk) anuncia
la salida irremediable de su mail de respuesta no puede evitar la rememoración
del bien conocido proverbio chino: «cuando la flecha está en el arco, tiene que
partir». ¿Es un proverbio chino? Ahora no lo recuerdo, la verdad.
*
No está mal esta versión de Meghan Trainor. ¿Placer culpable otra vez?
Oh, monseñor no sea tan duro consigo mismo. Yo no creo que se comporte como un imbécil y tampoco creo que sea justo el símil con el que pretende aproximar su espontaneidad a la de un cochinillo. Sí lamento, sin embargo, esa vocación suya que le dispone a cotas tan elevadas en la vida, permítame recordarle que esos célebres privilegios autorizados por una señorita Lda. en Filología y que hace propios a su cerebro hoy por hoy no se consideran más que un conjunto vacío sobrevalorado, como usted mismo ya sabe mejor que yo. Tal vez no resulte así dicho una composición hermosa pero sí mucho más práctica a la hora de convivir con ella.
ResponderEliminarNo insista en castigarse, nuestra atención ya la tiene.
Un abrazo, mi estimado.
Gracias por tu comentario (pero... ¿monseñor?). Bueno, eso del autocastigo es una tendencia, digamos, natural que, por fortuna, no llega al masoquismo.
EliminarAbrazo, estimado.
Monsieur, fue un lapsus freudiano, probablemente, disculpe mi francés tan grueso, en cualquier caso.
ResponderEliminarSe echa de menos la presencia de Cadou por estos lares, es cierto, aunque sabemos que él preferiría no hacerlo.
Ojalá todos los errores humanos (empezando por el hecho de haber nacido) fueran tan nimios.
EliminarMis respetos, mon ami.