domingo, 19 de abril de 2015

Camarasa y Zomeño en el Café Malvarrosa

De izquierda a derecha, Rafael Camarasa (escritor), Jesús Zomeño (escritor y editor), 
Román Piña (escritor y editor) y Leónidas H. Quintrat (poeta y diletante)


Hace exactamente un año estuvimos en la presentación de Piedras negras, libro de relatos que Jesús Zomeño publicó en Lengua de Trapo (2014). Román Piña, el ubicuo, el que está siempre por ahí en medio, como si fuera Dios o Cristóbal Montoro, Román, digo, que acaba de publicar una muy estimable novela, Sacrificio (Salto de Página), me presentó a Zomeño –que, obsérvese, en la foto parece un personaje de Los Soprano–. Aproveché la ocasión para preguntarle a Zomeño por un cuento suyo titulado «Cocktail», relato que en su día leí bastantes veces porque es un extraordinario ejercicio de estilo. «Cocktail» pertenece a Lengua azul (Sloper), libro que Zomeño publicó en 2008, si no me equivoco. Por azar estuve en la presentación de ese libro, que corrió a cargo de Rafael Camarasa, aunque en aquella ocasión no conocí a Zomeño. Fue también Rafael Camarasa, escritor por el que siento una especial simpatía –y que ha inventado un género que, en un ejercicio de arrogancia, me permití bautizar como «fanta-costumbrismo mediterráneo»– el que presentó Piedras negras el año pasado, hace exactamente un año. Rafael Camarasa se expidió en su presentación con una humildad de la que acaso deberían aprender muchos escritores, al menos esos juntaletras que ni siquiera conocen las reglas elementales de la sintaxis, una humildad, la de Camarasa, que me pareció conmovedora y encomiable. Me gustó mucho el libro de Zomeño –a pesar de que el autor confunde un par de veces la perífrasis modal de duda y la de obligación; pecata minuta: hace poco leí un artículo de Martín Caparrós, que pasa por ser uno de los mejores cronistas latinoamericanos (y que, me parece, ganó el premio Anagrama de novela hace unos años), en el que el autor incurría en esa confusión cuatro veces, cuatro, he dicho, en un párrafo de apenas ocho líneas–. Aunque sea demasiado tarde, aprovecho esta ocasión para recomendar la lectura de Piedras negras. Buen libro. El otro día me llegó este cartel de una lectura pública que Camarasa y Zomeño hacen mañana lunes en el Café Malvarrosa. Todo el mundo está invitado.   



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