viernes, 30 de diciembre de 2011

Híbridos casi posibles VI: Valente & Lloyd Cole and the Commotions



(...)


Qué fácil fuera ahora desandarse,
dejar caer el velo simplemente
sin el terror oscuro que te ata
a los núbiles senos,
qué fácil fuera acaso si no fuera
por la flor jadeante de papel amarillo
que preside la tarde, 
por el desasosiego súbito que oprime
hasta el dolor tu tímida cintura,
por la imposible confesión aciaga
de tu añeja inocencia,
por el urbano gesto
de loro aclimatado a otras regiones
con que el varón disfraza su animal procedencia,
por los pasos de alguien que se acerca,
por el timbre que suena
como un ángel guardián (te ruboriza 
sin poder evitarlo el pensamiento)
y la ocasión disuelve, mientras tú más segura
recuperas ingenio y frases hechas,
piensas que, al fin y al cabo, volverá a repetirse, 
prefabricada como es, y entonces
no dudarás en entregarte
                                            entonces–
es decir, sin que llegue
el deseo a la pasión ni la pasión a amor ni el hálito
terrible del amor
al abrasado borde de tu cuerpo. 


[José Ángel Valente, Siete representaciones, Barcelona, El Bardo (Amelia Romero editora), 1967, fragmento del poema V, p. 27]




*

 Being Vintage: Lloyd Cole and the Commotions, "Forest fire" (1985) 


["It's just a simple metaphor"]


6 comentarios:

  1. Qué fácil sería volver sobre los pasos desandados.

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  2. ¿Desandar los pasos dados o volver sobre pasos no andados? Como sea, todos moriremos. Saludos, Roger.

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  3. Nos quedábamos tenues
    emitiendo señales desde otro planeta
    sin que nadie supiera
    si el valor de los signos
    era igual o distinto al suspiro o la lágrima.

    ["Calas: Cabo de Gata-Níjar" / José Ángel Valente; fotografías de Jeanne Chevalier. - Madrid: Editions Canal 1, 1999]

    Sí, moriremos. Un abrazo mientras tanto.

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  4. El poema que citas me es familiar, Raquel, y me recuerda mi vaga, kafkiana e irrealizada idea de irme a vivir al desierto de Almería. ¿La Sectalt te confiere poderes adivinatorios o qué?
    abrazo.

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  5. Tu comentario me deja de piedra -más bien de arena- porque anteayer leí el poema por primera vez y me resultó sigularmente familiar.
    Al poco de leerlo, le escribí esto a un amigo: "El poema de Valente me evoca los días de infancia en las ardientes dunas almerienses, cuando todo era quemarse de risa entre saltos de arena, modorra y agua."
    A estas alturas de confluencia cósmica, sobra decir que aún no he logrado desestimar mi vaga, kafkiana e irrealizada idea de irme a vivir al desierto de Almería.
    Estas ¿coincidencias? me obligan a ser menos escéptica de lo que me propongo.
    ¿"Extraño" y "familiar" pueden ser sinónimos?
    Abrazo.

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  6. Valente es una conmoción y una sucesión de transparentes velos como el cielo de Almería, un espejo en el que ver la desnuda apariencia de las cosas, Magnífico poema.

    Salud

    Manuel

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