Andrea
Fabra. Las palomas matutinas defecando
en la repisa del ventanal del comedor. Las personas que afirman que García
Lorca es mejor poeta que Antonio Machado. Una gran cantidad de escritores y
escritoras. Antonio Gala. Angela Merkel. Fátima Báñez. Alfredo Pérez Rubalcaba.
Rosa Díez. La demagogia. El pijo-flautismo. La gafapastez. La progrelatinosidad.
Eduard Punset. La hija de Eduard Punset. La inteligencia emocional y la cultura
terapéutica. Oprah Winfrey. Los aprendices de gurú político. Los aspirantes a
José Ortega y Gasset que salmodian en los periódicos. Los tutologos. Andrea Fabra. Las personas que siempre
están ahí sin que nadie se lo haya pedido. Las personas que nunca están ahí
cuando se las necesita. Los escritores demasiado prolíficos. César Vidal. Las
competiciones agonales de reaccionarismo. La competición. Rafa Nadal. El
buenismo hipócrita. Pep Guardiola. El adanismo buenista y cínico. José Luis
Rodríguez Zapatero. Bibiana Aído. Leire Pajín. Andrea Fabra. Los incompetentes trepas. Los trepas incompetentes.
Los hijos de puta. Andrea Fabra. La
marca España. El mar sucio. La podredumbre ambiental. Andrea Fabra. Francisco Camps. Fernando Alonso. Eurovegas. La posibilidad
de Eurovegas. Pietro Venturi. Walt Disney. Jean Baudrillard, algunos días. La
oscuridad expositiva. El lenguaje teórico innecesariamente ajerigonzado. La Gramatología, de Jacques Derrida. La
meta-gastronomía, especialmente los beatos de la meta-gastronomía. El Bulli.
Ferrán Adriá. La autenticidad, hoy. El concepto de autorrealización. Las
personas que no han entendido la diferencia entre la satisfacción y la alegría
de vivir. Andrea Fabra. Los
filósofos que nunca responden al cargo de que incurren en la falacia
epistémica. La existencia en un mundo
sin amor. Iba a escribir “las poetas jóvenes con talento que lo malgastan
poetizando sobre su menstruación”, pero lo he pensado mejor. Un humorista malísimo
cuyo nombre no recuerdo. Los profesores que creen que se puede empezar la
primera clase de Derecho internacional de un cuatrimestre poniendo un vídeo de
Casablanca en inglés a los alumnos. El look de los miembros de Esquerra
Republicana. Andrea Fabra. Mariano
Rajoy. El resentimiento. José Mar ía
Aznar. Los “hombres pequeños”, tal y como los concebía Nietzsche. Los que son
fuertes con los débiles y débiles con los fuertes. Andrea Fabra. Los lugares comunes. La atribución de valor al dolor.
Los que nunca dimiten. Rafael Blasco. Andrea
Fabra. Carlos Fabra, padre de Andrea
Fabra. Lady Gaga. Rita Barberá.
Madonna. Ana Botella. Los concursos de imitadores de Elvis Presley. Esperanza
Aguirre. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Belén Esteban. Esperanza
Aguirre. Esperanza Aguirre. Esperanza Aguirre. Andrea Fabra. El uso de metáforas, metonimias, quiasmos,
antimetábolas, paronomasias, hipérboles, perífrasis y otros recursos retóricos
y fónicos en el lenguaje político. La palabra “relato” cuando es utilizada
fuera del campo literario. La jerarquía de la iglesia católica española
–insisto: la jerarquía–. Los presentadores del tiempo excesivamente simpáticos.
La palabra “posicionamiento” en cualquier circunstancia. La palabra
“emprendedores” en cualquier circunstancia. La pijísima oclusión de la letra
“m” en las frases sustantivas adverbializadas a las que recurre con frecuencia Luis de
Guindos (efectiva…ente, moderada…ente). El populismo penal. Alberto Ruiz
Gallardón. El hipergarantismo de clase. Los correos electrónicos de K-tuin. El
tomo III de Principia Iuris, a pesar
de lo mucho que respeto a Ferrajoli. El “anti-anti relativismo” de Geertz. La
poesía de Luis García Montero. Andrea
Fabra. La cantante Bebe. No poder evitar que me ponga muchísimo la Mala
Rodríguez. La forma de hablar de Plácido Domingo. Plácido Domingo todo él. Víctor
Manuel y Ana Belén. Penélope Cruz. Pedro Almodóvar. Habermas, aunque no
siempre. La teoría del significado de Habermas. Los inencontrables locutores de
la situación ideal de habla. Jim Carey. Soraya Sáenz de Santamaría. Los perritos
pequineses. La gente que ama desmesuradamente a los perros. La cita del gran
Oscar Wilde sobre los perros y los seres humanos. Muchos seres humanos, en
general. Andrea Fabra. El general –o
el ex militar–que denunció al poeta mexicano Sergio Witz. Los señoritos
propietarios del cortijo andaluz denominado “poesía española”. Josep Antoni
Durán i Lleida en general –y cuando abre la boca para hablar de Andalucía en
particular–. El particularismo inconsciente, empezando por el nacionalismo
español. Andrea Fabra. El
nacionalismo vasco. Las teorías nuevas. El nacionalismo catalán. El
nacionalismo gallego. El cantonalismo cartagenero. El cosmopolitismo naïve. El tipo que lleva un polo con un
jinete enorme en el lado derecho y la “marca España” en el izquierdo que acabo
de ver en el telediario. La condescendencia, incluso cuando pueda estar
justificada. La incapacidad para admitir errores. Andrea Fabra. Los epígonos del segundo Wittgenstein. La incapacidad
para perdonar nimiedades por sentido del honor. El sentido del honor. La
incapacidad para pedir perdón. Andrea
Fabra. Gilles Deleuze vituperando a Wittgenstein. Karl Popper desde que se
volvió neoliberal. Andrea Fabra. El poema “If” de Kipling. Las miradas torvas que se
lanzan las mujeres –ah, esas miradas–. Los individuos que pasean por la calle
con el iPad. Los individuos que hace diecisiete años paseaban por la calle
principal de la ciudad con un teléfono móvil gigantesco, chillando. La semana
santa. La palabra “Calahorra”. Andrea
Fabra. Un perro que me mordió hace años sin haberle hecho yo nada. Las
bodas. Las personas que buscan el éxito y lo alcanzan. Las personas que buscan
el éxito y no lo alcanzan. Las personas que buscan el éxito. Operación triunfo.
Ese individuo inolvidable que todos los domingos iba borrachísimo al kiosko a
comprar el ABC en chándal y mocasines. Andrea
Fabra. La marca Louis Vuitton. La pregunta ¿Beatles o Rolling Stones?
Nieves Herrero. Pepiño Blanco. El psoe. El pp. Upyd. Las personas que, en lugar
de decir “bueno, ésa es tu opinión, que me parece muy poco respetable” dicen
“bueno, todas las opiniones son respetables, pero…”. Andrea Fabra. La afición al submarinismo. El Maccarthysmo
melancólico… Andrea Fabra
Ser ía tan fácil pedir perdón y dimitir –i. e., renunciar al acta de diputada–.
andrea.fabra@diputada.congreso.es
Se te han olvidado un sinfín de cosas, Clément, pero así está bien. Me gustaría añadir la voz aflautada de Cristóbal Montoro y Andrea Fabra.
ResponderEliminarUn abrazo
Manuel
Por suerte para mí, no tengo casi tiempo para pensar en todas las cosas que me desagradan.
ResponderEliminarabrazo.
No diré nada y no me extenderé inútilmente porque no merece la pena ni siquiera despotricar respecto a lo que ya sabes.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte y mucho ánimo, bro.
No me dramatices, que te doy. Gracias, man.
ResponderEliminarabrazo.
Bravo, Clément. Faltan cosas, en efecto, pero no tantas. No creo que se te hayan olvidado; lo atribuyo más bien a que uno se cansa de coleccionar cromos "repes".
ResponderEliminarAunque se me echen todos los visitantes encima -con acusaciones de perroflautismo-, me falta (eso sí) la omnipresente roja con su puñetero nacionalismo de estado bien trituradito para burlar los controles del metabolismo mental más exigente.
Ah, y me falta Vargas Llosa, por quien siento una animadversión que no es de este mundo.
Abrazo.
Falta Falete, los anuncios de pañales para "pérdidas" y de dentaduras postizas que ponen a la hora de comer, el increíble mafioso Mario Draghi (presidente del BCE)..., en fin, falta mucho y muchos.
ResponderEliminar¿Cómo va eso? Cuánto tiempo sin saber de ti
Abbraccio forte.