martes, 19 de enero de 2010

Jean Améry y la calamidad


La transformación de la catástrofe de Haití en espectáculo massmediático y la no menos espectacular (y espectacularizada) competición agonística de solidaridad desatada en los últimos días nos hizo recordar anoche el ensayo de Jean Améry sobre el suicidio (Levantar la mano sobre uno mismo. Ensayo sobre la muerte voluntaria [1976], Valencia, Pre-textos, 1999). En el texto, Améry arroja luz sobre la invariable respuesta de la sociedad frente al que baraja la idea de darse muerte: los semejantes que se han ocupado muy poco del ser y la existencia de quien concibe la muerte voluntaria como posibilidad son los que reaccionan con obstinado e impúdico interés (¿la solicitación obscena que Nietzsche atribuyera al “Dios entrometido” en Así habló Zaratustra?; ¿la “piedad entrometida” de la que habló J. Stuart Mill en Sobre la libertad?) ante la decisión y la suerte final del suicida, sujeto escandaloso que desea acogerse al trágico alivio de la dimisión anticipada: “Todo esto me parece muy poco normal. Quiero decir: por un lado, la fría indiferencia que muestra la sociedad respecto al ser humano, y, por otro, la cálida preocupación por él cuando se dispone a abandonar la sociedad de los vivos”, escribe Améry. 
¿Asociación fallida? ¿Extrapolación fraudulenta? Sí, pero sólo en la medida en que la inmensa mayoría de los habitantes de Haití no son suicidas potenciales. Hace falta que ocurra una calamidad como el terremoto de Haití –un país, como es de sobra conocido, martirizado desde hace décadas– para que, de pronto, fluya un incontenible caudal de humanidad demasiado humana, de dinero y de bienes. ¿De dónde sale todo este don? Ya nos han explicado cien veces en el telediario que un bombero de Logroño ha salvado a un niño de cuatro años o algo similar. Mientras, las potencias toman posiciones en el aeropuerto de Puerto Príncipe y muy pronto, apenas en una semana, languidecerá el flujo de información continua y la indiferencia post festum del mundo será la misma que la de hace un par de semanas. Tal vez ocurra una nueva desdicha dentro de poco. Seguramente, expertos y agentes de todo tipo y condición volverán a darnos lecciones de moral desde la pantalla. Así son las cosas. 


2 comentarios:

  1. Creo que su entrada es derrotista y no aporta nada positivo a este drama
    Clara

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  2. Bueno, Clara, no pretendía aportar nada positivo, como dice usted.
    un saludo

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