Releyendo esto, apenas el final de un extenso canto pagano escrito por el genial dipsómano de Sawnsea, uno entiende por qué Robert A. Zimmerman adoptó su nombre como apellido (aquí). [versos finales de “Visión y oración”, tomados de Dylan Thomas, Poemas 1934-1952, Madrid, Visor, 2000 (5ª). La traducción es de Esteban Pujals]. Grande (el vídeo también, claro).
(…)
Vuelvo la esquina de la oración y ardo
en una bendición de inesperado sol.
En el nombre de los condenados
En el nombre de los condenados
quisiera volverme y correr
hacia la tierra oculta
pero el clamoroso sol
bautiza los cielos.
Yo
me encuentro.
Oh déjale que
me abrase y ahogue
en su herida terrena.
Sus relámpagos contestan mi
llanto. Mi voz quema en su mano.
Me he perdido en su cegadora
mirada. Y el sol ruge al fin de la oración
*
(…)
I turn the corner of prayer and burn
In a blessing of the sudden
In a blessing of the sudden
Sun. In the name of the damned
I would turn back and run
To the hidden land
But the loud sun
Christens down
The sky.
I
Am found.
O let him
Scald me and drown
Me in his world’s wound.
His lightning answers my
Cry. My voice burns in his hand
Now I am lost in the blinding
One. The suns roars at the prayer's end.
No hay comentarios:
Publicar un comentario