sábado, 23 de enero de 2010

Dylan Thomas, sol en invierno




Releyendo esto, apenas el final de un extenso canto pagano escrito por el genial dipsómano de Sawnsea, uno entiende por qué Robert A. Zimmerman adoptó su nombre como apellido (aquí). [versos finales de “Visión y oración”, tomados de Dylan Thomas, Poemas 1934-1952, Madrid, Visor, 2000 (5ª). La traducción es de Esteban Pujals]. Grande (el vídeo también, claro). 

(…)


Vuelvo la esquina de la oración y ardo
en una bendición de inesperado sol.
En el nombre de los condenados
quisiera volverme y correr
hacia la tierra oculta
pero el clamoroso sol
bautiza los cielos.
Yo
me encuentro.
Oh déjale que
me abrase y ahogue
en su herida terrena.
Sus relámpagos contestan mi
llanto. Mi voz quema en su mano.
Me he perdido en su cegadora
mirada. Y el sol ruge al fin de la oración

*

(…)

I turn the corner of prayer and burn
In a blessing of the sudden
Sun.  In the name of the damned
I would turn back and run
To the hidden land
But the loud sun
Christens down
The sky.
I
Am found.
O let him
Scald me and drown
Me in his world’s wound.
His lightning answers my
Cry.  My voice burns in his hand
Now I am lost in the blinding
One.  The suns roars at the prayer's end. 



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