viernes, 20 de agosto de 2010

Lichtenberg hikikomori


Joubert escribió, no sin parte de razón, que los escritores excelentes escriben poco. Georg Christoph Lichtenberg, probablemente el más inteligente autor de aforismos y el autor de los aforismos más inteligentes, fue uno de esos escritores. La lectura de un artículo estival de Vila-Matas bellamente titulado "El arte de no terminar nada"  te incita a visitar de nuevo esa pequeña joya, los Aforismos de Lichtenberg seleccionados, prologados y anotados por Juan Villoro (México, Fondo de Cultura Económica). Abres al azar el libro y te encuentras con esta suave bofetada de validez intemporal: "Siempre prefiero al hombre que escribe como se puede poner de moda al que escribe como está de moda". Sigues hojeando y lees esto: "La invención más fácil para el hombre: el paraíso". Y esto: "Casi todos los hombres fundan su escepticismo respecto a una cosa en la fe ciega en otra". Y esto: "Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales". Quedas atrapado en la telaraña del pensamiento fragmentario de Lichtenberg, destilado en cápsulas que contienen tratados enteros de metafísica –o más bien de demolición anticipatoria de la metafísica–, de antropología filosófica, de psicoanálisis avant la lettre, de teoría del lenguaje... y te enfrentas a la aporía: elegir. Copiarías al menos el 75% del libro y piensas en la posibilidad de escribir una entrada periódica dedicada a glosar alguna noticia –preferentemente, alguna noticia lamentable– con una cita de Lichtenberg, pero ahora debes elegir. El regreso, escenario en el que la realidad y las cosas pendientes –algunas, eternamente pendientes– te dan un nada suave guantazo aristotélico con la mano abierta, páramo en el que las almas profundas y sensibles gestionan el luto más grave –la pérdida del bronceado– y se empecinan en mostrarte el vídeo de sus vacaciones –pongamos, turismo de aventura o, no sé, seminario sobre la globalización y el futuro de la humanidad de una Universidad de verano... algún horror similar–, el regreso, piensas, implica repliegue, reclusión, encierro.

"En ocasiones paso ocho días sin salir de casa y vivo muy contento. Un arresto domiciliario de la misma duración me enfermaría. Si hay libertad de pensamiento uno se mueve con ligereza en su círculo; si hay control de pensamiento, aun las ideas permitidas llegan con gesto asustadizo"
[G. C. Lichtenberg, Aforismos]
       


4 comentarios:

  1. .. y los escritores mediocres escriben demasiado..

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  2. Bueno, Jordi, el más grande escritor del siglo XX después de Kafka (Thomas Bernhard) escribió mucho. Saludos.

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  3. Me ha pasado algo parecido. Fue salir del agua de la playa y encontrarme sentado en el borde de la cama de mi habitación de Madrid. Felizmente, por unos días, más solo que la una.
    Saludos.

    Oche.

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  4. Ahí va otra perla de Lichtenberg, Oche: "Hay cierto estado (bastante frecuente, al menos para mí) en el que la presencia de una persona queridísima es tan insoportable como su ausencia, o al menos en el que en su presencia no sentimos el placer que anticipábamos durante la insoportable ausencia"
    saludos.

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