"Sin embargo, la lealtad de quienes ni creen en los clichés ideológicos ni en la infalibilidad del jefe tiene también razones más profundas y no técnicas. Lo que liga a estos hombres es una firme y sincera fe en la omnipotencia humana. Su cinismo moral, su creencia de que todo está permitido, descansan en la sólida convicción de que todo es posible[1]"
(Hannah Arendt, Los orígenes del totalitalismo, v. 3, trad. G. Solana, Madrid, Alianza editorial, 1987, p. 587.)
[1] Addenda a destiempo: Zizek sobre significado específico de este "todo es posible" (me acabo de tropezar con esto): "(...) En la actualidad, la división entre lo que se puede y lo que no se puede se organiza de manera extraña, con un mismo exceso en la definición de cada categoría. Por un lado, en el campo del entretenimiento y las tecnologías, nos insisten con que "nada es imposible": podemos disfrutar de una amplia gama de servicios sexuales, de archivos enciclopédicos de canciones, películas y series de televisión, que están a nuestra disposición mediante pago electrónico, y hasta podemos viajar al espacio (si somos multimillonarios). Y nos prometen que, en un futuro cercano, será "posible" optimizar nuestras capacidades físicas y psíquicas mediante la manipulación del genoma humano. Incluso el sueño tecnognóstico de la inmortalidad parece ahora estar al alcance de la mano, gracias a la transformación de nuestras identidades en "software" para descargar al disco duro. En el ámbito socioeconómico, en cambio, nuestra época se caracteriza por la creencia en una humanidad que ha llegado a su completa madurez, después de haber sido capaz de renunciar a las viejas utopías milenarias y aceptar las limitaciones de la realidad (debe leerse: de la realidad capitalista), con todos los imposibles que la arman. Su lema, su primer mandamiento, es "usted no puede": usted no puede participar en las grandes acciones colectivas, que necesariamente terminarán en terror totalitario; usted no puede aferrarse al Estado del bienestar, so pena de perder su competitividad y provocar una crisis económica; usted no puede salise del mercado mundial, salvo que jure lealtad a Corea del Norte. La ecología, en su versión ideológica agrega a este inventario de sus propias prohibiciones, esos famosos valores de la tierra –no más de dos grados de calentamiento climático– basados en opiniones de expertos (...)"
(Slavoj Zizek, "Salir de la trampa, y hacer lo imposible", en LMD edición en español, nº 181, Noviembre de 2010, p. 7)
[1] Addenda a destiempo: Zizek sobre significado específico de este "todo es posible" (me acabo de tropezar con esto): "(...) En la actualidad, la división entre lo que se puede y lo que no se puede se organiza de manera extraña, con un mismo exceso en la definición de cada categoría. Por un lado, en el campo del entretenimiento y las tecnologías, nos insisten con que "nada es imposible": podemos disfrutar de una amplia gama de servicios sexuales, de archivos enciclopédicos de canciones, películas y series de televisión, que están a nuestra disposición mediante pago electrónico, y hasta podemos viajar al espacio (si somos multimillonarios). Y nos prometen que, en un futuro cercano, será "posible" optimizar nuestras capacidades físicas y psíquicas mediante la manipulación del genoma humano. Incluso el sueño tecnognóstico de la inmortalidad parece ahora estar al alcance de la mano, gracias a la transformación de nuestras identidades en "software" para descargar al disco duro. En el ámbito socioeconómico, en cambio, nuestra época se caracteriza por la creencia en una humanidad que ha llegado a su completa madurez, después de haber sido capaz de renunciar a las viejas utopías milenarias y aceptar las limitaciones de la realidad (debe leerse: de la realidad capitalista), con todos los imposibles que la arman. Su lema, su primer mandamiento, es "usted no puede": usted no puede participar en las grandes acciones colectivas, que necesariamente terminarán en terror totalitario; usted no puede aferrarse al Estado del bienestar, so pena de perder su competitividad y provocar una crisis económica; usted no puede salise del mercado mundial, salvo que jure lealtad a Corea del Norte. La ecología, en su versión ideológica agrega a este inventario de sus propias prohibiciones, esos famosos valores de la tierra –no más de dos grados de calentamiento climático– basados en opiniones de expertos (...)"
(Slavoj Zizek, "Salir de la trampa, y hacer lo imposible", en LMD edición en español, nº 181, Noviembre de 2010, p. 7)
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"Todo aquel que desde la distancia histórica pretenda comprender el efecto producido por Hitler tiene que renunciar al intento de investigar al dictador como una figura dotada de una personalidad demoníaca. La específica adecuación del papel desempeñado por Hitler dentro del psicodrama alemán no estriba en sus extraordinarias aptitudes o en su archisabido y resplandeciente carisma, sino, antes bien, en su incomprensible y evidente vulgaridad, por no hablar de su consecuente disposición a vociferar sin rebozo alguno delante de grandes multitudes"
(Peter Sloterdijk, El desprecio de las masas, Ensayo sobre las luchas culturales en las sociedades modernas, trad. G. Cano, Valencia, Pre-textos, 2002, p. 25)
Con ustedes, Steve Ballmer:
¡Caramba!, qué miedo da este...ser. Se enzarpa, se engorila y...le aplauden, le admiran. Qué miedo dan todos, tan inocentemente letales en su rol de (aparentes) espectadores. La reencarnación multinacional de Hitler, en efecto. El triunfo de la vulgaridad vociferante. Si este individuo no va hasta arriba de coca, me da más miedo aún. Pero ellos, la audiencia...incomprensible. ¿Quiénes son ellos?, ¿qué piensan? No, la pregunta es "¿piensan?".
ResponderEliminar¡Qué miedo! En serio.
Ja, ja. Sí, Raquel, da bastante miedo (¿que diría Marcelino de este sujeto?). Más allá de la comparación exagerada (...¿exagerada?) con Hitler, lo inquietante es que "ellos" (o sea, la audiencia) somos, de alguna manera, todos nosotros: parece que no nos han bastado todas las atrocidades del siglo XX cometidas en nombre de ideales más o menos plausibles y más o menos delirantes. El ser humano, gorila empecinado, necesita una fe. En un mundo aparentemente postutópico, la fe de hoy es la tecnología (adorada alucinatoriamente) y lo que algunos han llamado la ideología del idealismo pancomunicacional acríticamente ensalzada por los apologetas de la así llamada sociedad del conocimiento (¿?). Pobre de aquel que se atreva a señalar que, una vez más, el emperador está desnudo.gracias por tu comentario. saludos.
ResponderEliminarSí, no lo había pensado así: de alguna manera (terrible) ese "ellos" somos todos nosotros. Tu blog me resulta difícil a veces, pero creo que voy entendiendo. Me gusta más "comprendiendo".
ResponderEliminarComo nunca sé quién es quién en el ciberespacio, desde que estoy en paro me dedico a intentar averiguarlo. Así paso las horas, investigando y estudiando para opositar a bibliotecas, en las que quiero encerrarme de por vida a catalogar y clasificar en silencio. Gracias a esta labor detectivesca, he dado con tus "Mermas", que me han dejado de piedra, porque son un auténtico estilete en la conciencia.
He aquí el insomnio de detective que frecuento "para saber que ya no existo en septiembre".
Gracias a ti. Saludos.
bueno, vaya, gracias
ResponderEliminaren cuanto a la desocultación (como diría el pastoril heidegger), precisamente ahora estoy releyendo "Los detectives salvajes".
un saludo de nuevo
¿Y a esto es a lo que aspira medio mundo?
ResponderEliminarEsta es la banalidad del poder.
Por cierto, se ha copiado de Leo Bassi, ¿que no?
Un saludo
Papá Romanticismo, se relajó bastante, y Nietszche, fué para Alemania, ese abuelo cascarrabias que nadie soporta.
ResponderEliminarTotalmente Leo Bassi.
ResponderEliminarGrande, Oche. Creo que ni el propio Bassi podría superarlo.
ResponderEliminarMuy críptico, Al-Juarismi. Si lo he entendido bien, da para horas de discusión
hola pepe, gracias por pasar y bienvenido
saludos
Me gusta eso de la "desocultación". Le sustrae el cariz delictivo a una actividad tan vil como la que ocupa las noches de esta -en moderna jerga castrista- "trabajadora disponible", que no parada, dónde va a parar.
ResponderEliminarCuriosamente, he abandonado hace poco "Los detectives" para releer "Corrección". Volveré sobre Bolaño cuando la sobredosis de Bernhard me deje hecha un guiñapo. Aunque, a la vista está, mi moral ya va cediendo terreno a las más andrajosas perversiones tecnológicas, tecnologizadas y tecnologizantes. Sólo es cuestión de tiempo que averigüe quién soy yo misma en la Red, y el círculo estará cerrado. Empezaré por buscarme en Google...
Saludos.
Bolaño es grande. Saludos.
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