Fotografía de Andrea Sonnenberg
A veces me parece (Roberto Juarroz)
A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la
fiesta
no hay nadie
En el centro de la
fiesta
está el vacío
Pero en el centro del
vacío
hay otra fiesta.
"(…) La crisis del modelo de
regulación fordista no estuvo únicamente vinculada al lado de la oferta, sino
también a la modificación de las características de la demanda. A partir de
mediados de la década de los 70, y especialmente desde los inicios de la década
de los 80, la capacidad instalada de la gran empresa industrial desbordó la
demanda solvente del mercado local e internacional. La saturación del mercado y
la imposibilidad de absorción de la producción masiva de bienes idénticos y
seriales característica del fordismo comenzó a solaparse con las nuevas
modulaciones adoptadas por la demanda –variabilidad, selectividad,
fragmentación y difícil predictibilidad–. Estos cambios “obligaron” a la
estructura productiva a adaptarse al mercado mediante el aumento de la
tipología de la oferta en cada segmento de la producción, la aparente mejora de
la calidad y, especialmente, la introducción continua de nuevos productos
–nuevos objetos de consumo para nuevos sujetos de consumo– a fin de inducir una
adecuada demanda de sustitución. La base adquisitiva en las sociedades
occidentales ha seguido anclada en el consumo masivo, si bien en las últimas
décadas se ha producido una acusada redefinición de la norma de consumo
fordista (Bocock, 2003). La quiebra del unificador simbólico del consumo de
masas mesocrático de las tres décadas posteriores a la segunda guerra mundial
dio paso a un modelo de consumo segmentado que dejaba atrás el standard package y los valores medios
asociados a la cultura de consumo masivo tendencialmente uniformadora de las
décadas postbélicas, derivando hacia la coexistencia de consumos distintivos,
exclusivistas y neoelitistas junto a consumos defensivos y todavía
pauperizados. Esta transición ha sido definida como el paso de la norma de
consumo fordista a un consumo sin norma (Alonso, 2005), es decir, a una norma
adquisitiva diferenciada y fragmentada que refleja las nuevas dinámicas de
estructuración, clasificación y re-clasificación social en los términos
propuestos por Bourdieu (1988 ), el neo-politeísmo de los estilos de vida, la
renovada tensión entre lo universal-cosmopolita y lo local-particularista y la
nueva sensibilidad hacia las diferencias, las pertenencias electivas y los
referentes simbólicos y estéticos a ellas asociados. Espejo de la(s) cultura(s)
tardopostmodernas y de sus topoi definitorios
(cfr., entre otros, Featherstone, 1991), en las sociedades postindustriales el
consumo se habría apropiado del rol axial que tuvo el trabajo en las sociedades
industrial-salariales como espacio de membresía social (Abramovich y Courtis,
2006). Bauman (2000, 2007) ha hablado de una transición desde la ética del
trabajo característica de las sociedades de productores de la modernidad sólida
o fordista –regidas por el primado de la seguridad en lo estable y la estabilidad
en lo seguro– a la estética del consumo definitoria de las sociedades/
comunidades de consumidores de la modernidad líquida o postfordista –en las
que, por el contrario, prima la ruptura, la discontinuidad, lo aleatorio, el
azar y el eterno presente–, subrayando las implicaciones de la
nueva segmentación adquisitiva. El consumismo contemporáneo vendría, en fin,
definido por la personalización, la diferenciación posicional, la aceleración
de la producción sustitutiva y la atribución al objeto de consumo de un
renovado valor en los procesos de identificación personal y grupal. En
contraste con el potencial homogeneizador de la norma de consumo de masas
fordista consolidada al abrigo de las políticas de demanda de postguerra, el consumo sin norma contemporáneo refleja las nuevas quiebras sociales y la variabilidad de
los mercados. En este escenario ha quedado, de algún modo, invertida la
relación fábrica-sociedad característica del fordismo. En las nuevas
condiciones de competencia, la determinación última de la producción tenderá a
ser heterónomamente definida por un consumidor cada vez más diferenciado y
selectivo (Revelli, 2001)…(...)"
[p. m., fragmento de fin de
fiesta poética]
A veces me parece (Roberto Juarroz)
A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la
fiesta
no hay nadie
En el centro de la
fiesta
está el vacío
Pero en el centro del
vacío
hay otra fiesta.

1 diletantes:
Guapísima la foto.
No conocía a su autora.
D.
Publicar un comentario en la entrada