lunes 14 de noviembre de 2011

Juarroz y el fin de fiesta

Fotografía de Andrea Sonnenberg

A veces me parece (Roberto Juarroz)

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie
En el centro de la fiesta
está el vacío
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.


"(…) La crisis del modelo de regulación fordista no estuvo únicamente vinculada al lado de la oferta, sino también a la modificación de las características de la demanda. A partir de mediados de la década de los 70, y especialmente desde los inicios de la década de los 80, la capacidad instalada de la gran empresa industrial desbordó la demanda solvente del mercado local e internacional. La saturación del mercado y la imposibilidad de absorción de la producción masiva de bienes idénticos y seriales característica del fordismo comenzó a solaparse con las nuevas modulaciones adoptadas por la demanda –variabilidad, selectividad, fragmentación y difícil predictibilidad–. Estos cambios “obligaron” a la estructura productiva a adaptarse al mercado mediante el aumento de la tipología de la oferta en cada segmento de la producción, la aparente mejora de la calidad y, especialmente, la introducción continua de nuevos productos –nuevos objetos de consumo para nuevos sujetos de consumo– a fin de inducir una adecuada demanda de sustitución. La base adquisitiva en las sociedades occidentales ha seguido anclada en el consumo masivo, si bien en las últimas décadas se ha producido una acusada redefinición de la norma de consumo fordista (Bocock, 2003). La quiebra del unificador simbólico del consumo de masas mesocrático de las tres décadas posteriores a la segunda guerra mundial dio paso a un modelo de consumo segmentado que dejaba atrás el standard package y los valores medios asociados a la cultura de consumo masivo tendencialmente uniformadora de las décadas postbélicas, derivando hacia la coexistencia de consumos distintivos, exclusivistas y neoelitistas junto a consumos defensivos y todavía pauperizados. Esta transición ha sido definida como el paso de la norma de consumo fordista a un consumo sin norma (Alonso, 2005), es decir, a una norma adquisitiva diferenciada y fragmentada que refleja las nuevas dinámicas de estructuración, clasificación y re-clasificación social en los términos propuestos por Bourdieu (1988 ), el neo-politeísmo de los estilos de vida, la renovada tensión entre lo universal-cosmopolita y lo local-particularista y la nueva sensibilidad hacia las diferencias, las pertenencias electivas y los referentes simbólicos y estéticos a ellas asociados. Espejo de la(s) cultura(s) tardopostmodernas y de sus topoi definitorios (cfr., entre otros, Featherstone, 1991), en las sociedades postindustriales el consumo se habría apropiado del rol axial que tuvo el trabajo en las sociedades industrial-salariales como espacio de membresía social (Abramovich y Courtis, 2006). Bauman (2000, 2007) ha hablado de una transición desde la ética del trabajo característica de las sociedades de productores de la modernidad sólida o fordista –regidas por el primado de la seguridad en lo estable y la estabilidad en lo seguro– a la estética del consumo definitoria de las sociedades/ comunidades de consumidores de la modernidad líquida o postfordista –en las que, por el contrario, prima la ruptura, la discontinuidad, lo aleatorio, el azar y el eterno presente–, subrayando las implicaciones de la nueva segmentación adquisitiva. El consumismo contemporáneo vendría, en fin, definido por la personalización, la diferenciación posicional, la aceleración de la producción sustitutiva y la atribución al objeto de consumo de un renovado valor en los procesos de identificación personal y grupal.  En contraste con el potencial homogeneizador de la norma de consumo de masas fordista consolidada al abrigo de las políticas de demanda de postguerra, el consumo sin norma contemporáneo refleja las nuevas quiebras sociales y la variabilidad de los mercados. En este escenario ha quedado, de algún modo, invertida la relación fábrica-sociedad característica del fordismo. En las nuevas condiciones de competencia, la determinación última de la producción tenderá a ser heterónomamente definida por un consumidor cada vez más diferenciado y selectivo (Revelli, 2001)…(...)"

[p. m., fragmento de fin de fiesta poética] 


A veces me parece (Roberto Juarroz)

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie
En el centro de la fiesta
está el vacío
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.


1 diletantes:

Anónimo dijo...

Guapísima la foto.
No conocía a su autora.

D.