Cada
día deploro más las reyertas literarias de casino de pueblo que se escenifican
en la red, medio que propicia la perpetración de análisis de vuelo corto muchas
veces derivados de una lectura apresurada del texto sometido a crítica. De sobra
es conocido que el tenor de estos análisis viene a menudo motivado por razones
poco presentables o simplemente no confesables. Consciente de que esta
tendencia no puede ser revertida, sabedor de que no hay pureza y de que sólo
nos queda el silencio o el lodazal, me limito a registrar mi hastío ante la
cacofonía de voces que vierten sus juicios sumarísimos animadas por esa sórdida manía de querer influir.
El hastío profundo que uno experimenta ante lo que no cambia y no puede ser cambiado.
El hastío profundo que uno experimenta ante lo que no cambia y no puede ser cambiado.
¿A
qué viene esto?
Leo
en el prólogo del ácido ¡Despidan a esos
desgraciados!, de Jack Green, un pasaje escrito por José Luis Amores con el
que prima facie estoy de acuerdo:
“¿O
es que la crítica objetiva sólo es posible una vez que el paso del tiempo ha
calmado los ánimos y los viejos prejuicios han dejado de tener vigencia, cuando
es posible ver las cosas con esa maravilla de la percepción humana llamada
perspectiva?” (p. 11)
Personalmente, eliminaría la palabra
“objetiva” y transformaría la interrogación en una simple aserción: “ La crítica
sólo es posible una vez que el paso del tiempo ha calmado los ánimos y los
viejos prejuicios han dejado de tener vigencia, cuando es posible ver las cosas
con esa maravilla de la percepción humana llamada perspectiva”
“Paso
del tiempo”: actualmente, uno o dos meses desde que el libro sale publicado.
*
Addenda:
no quiero dejar de cumplir el rito anual de maldecir las fallas de Valencia: maldigo, pues, las fallas.
Bértolo en su cena de los notables apunta la necesidad de un ejercicio de lectura que sea responsable. La más alta responsabilidad recaería en el crítico puesto que ha de acometer una exégesis filosófica del texto. Pero, Clément, si le soy sincero, hace tiempo que renuncié a tan parnasianos destinos. Cierto es que este ámbito amateur de la literatura que son los blogs no está exento de ese escrutinio, y no siempre es donoso. Estoy convencido que de este lodazal saldrán algunos diamantes dignos de atención y aprecio. Saludos.
ResponderEliminarDe hecho yo diría que ya los hay (los diamantes): ya quisieran muchos críticos hacerlo la mitad de bien que JLAmores en su blog.
ResponderEliminarHola Manuel (Al-Juarismi),
ResponderEliminarHay por ahí un recomendable decálogo de Bértolo sobre la crítica, escrito hace unos diez años (lamento no indicarte el link, pero en este momento no lo encuentro). Claro, hay cosas muy buenas en el lodazal.
Saludos y gracias por la visita.
*
Anónimo, Bolmangani está linkado a nuestra diestra. Como buen grafómano, a veces se expande, pero en este blog se le respeta mucho. Saludos.
Monsieur Cadou
ResponderEliminarGran parte de esa actividad que se lleva a cabo en los blogs con la narrativa española de nuevo cuño, y que usted califica de crítica literaria, no constituyen sino evaluaciones de naturaleza gramatical, sintáctica y expositiva, como se corrigen por las personas responsables al efecto, las redacciones de lengua de los alumnos de bachillerato.
La cuestión a debatir sería las atribuciones que de "motu propio" han decidido atribuirse algunos para actuar como profesor; eso sí.
Y en este sentido patentizar mis simpatías (por un lado, el bueno) y mi perplejidad (por otro lado, el otro) a esta buenas por perder parte de su tiempo de ocio en una tarea tan sumamente desagradecida y tediosa.
La magnitud de la perspectiva temporal que merecen algunos (bastantes) de esos libros de los que le hablo para poder ser criticados, luego de ser objeto de crítica, no tiene por que pasar del cuarto de hora. Y ya me estoy sobrepasando.
Afectuosamente suyo.
Hola Julián,
ResponderEliminarNo me refiero únicamente a los blogs. Mi impresión (quizás errónea: no dedico mucho tiempo al asunto, pero últimamente me han sorprendido ciertas cosas) es que el clima de navajeo ha infectado otros territorios de la red (suplementos accesibles, por ejemplo). Tampoco es que yo vaya por la vida de Bernadette de Soubirous, pero en fin, me hastía que gente a la que leo con gusto se deslice por esos territorios.
Por otro lado ¿No crees que la afirmación de acuerdo con la cual para despachar el libro "x" basta un cuarto de hora incorpora la predisposición negativa previa hacia el autor de "x"?
Gracias por tu comentario.
un saludo (también afectuoso).
Cadou, mi comenatario iba por el de Manuel. Sí que hay joyas por la red.
ResponderEliminarEstimado amigo
ResponderEliminarMi comentario viene referido, como parece lo apropiado, a tu post, y, entonces, esos quince minutos de los que hablo no son los dedicados a la lectura del libro sino que hacen alusión a ese margen para reflexionar, que, con un sano criterio, tú mantienes que debería mediar entre el fin de la lectura y el momento oportuno para afrontar la redacción de la crítica.
Para "despachar" el libro, como tu dices, que cada uno se tome el tiempo que crea conveniente de acuerdo a su paciencia y demás atributos gnoscientes. Pero... vaya... a mi juicio, empecinarse uno en continuar leyendo un libro mal escrito lo único que te puede traer son disgustos.
Nota. Pégale un tiento al "Stay" de los 60 ft. dolls, es del estilo del "Going Underground" e igual de buena.
Ah, ok, Julián: no entendí bien.
ResponderEliminarConozco "Stay"; muy buena, en efecto. Saludos.