domingo, 28 de octubre de 2012

Una definición


"Soy novelista de profesión. Es, en mi opinión, un oficio inofensivo, aunque no en todas partes se considera respetable. Los novelistas ponen palabras groseras en boca de sus personajes y los muestran fornicando o yendo al baño. Además, no es un oficio útil, como el de carpintero o pastelero. El novelista ayuda al lector a pasar el tiempo entre una acción útil y otra, contribuye a llenar los huecos que se producen en el tejido serio de la vida. Es un mero animador, una especie de payaso. Hace imitaciones, gestos grotescos, es cómico o patético y, a veces, ambas cosas, hace malabarismos con las palabras como si fueran pelotas de colores" 

[Anthony Burgess, "La condición mecánica: segundo borrador", agosto de 1973] 

5 comentarios:

  1. Bendito deporte, el de la novela, siempre que venga acompañado de una pizca de ingenuidad. Tengo una propensión acusada, Clément, a leer desde hace tiempo todo lo que no sea novela, pero últimamente me interesé mucho por Bohumil Hrabal, novelista checo, y el Oficio de tinieblas 5 de Cela. Lo de Cela es un encaje de bolillos surrealista que tiene fuerza poética aunque podría enmarcarse en esta definición de Burgess (que ya reparaba en la indigna condición del espectáculo literario). Racionero no juega a malabarismos: acabo de terminar la lectura de Del paro al ocio, de 1983.

    Un abrazo, amigo.
    Salud

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  2. Creo haber leído alguna vez "Trenes rigurosamente vigilados" de Hrabal (no recuerdo si la leí o si un amigo me habló con mucho entusiasmo de ese libro... disculpa, es el alzheimer prematuro). Me temo que, treinta años después de su publicación, la utopía del ocio del hip-lib Racionero merece tan sólo una sonrisa piadosa (éste si lo recuerdo bien).
    ¿No te parece que la definición de Burgess es, a su modo, un encendido elogio del oficio?

    abz.

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  3. Esta novela es la más conocida en España por la película que se hizo, sí. Tiene libros magníficos, Bodas en casa, Leyendas y romances de ciego...lo de Racionero no tengo tan claro que sea una utopía, a la larga creo que se verá la conveniencia de dejar de hablar de paro como una situación que se puede arreglar. Por esta definición tan atinada e irónica me dan ganas de leerlo y lo haré, parece que debajo de esa aparente guasa inglesa hay un escritor de mucho fuste. Por la parte que me toca, Clément, uno tiene cierta propensión no disimulada sino todo lo contrario, a hacer juegos con el idioma, pero sigo pensando que oficio es el de músico. Tienes razón, es un elogio que le prende chispa a la inteligencia y la pone a funcionar.
    Salud

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  4. Apuntadas esas obras de Hrabal para la lista infinita, Manuel. Con respecto al libro de Racionero, mi objeción no es de fondo; es el modo de presentar el problema lo que me resulta irritante. Racionero, por lo demás, se ha convertido en un respetable votante del PP, partido cuyas soluciones quirúrgicas frente a la crisis poco tienen que ver con el escenario imaginado en aquel libro de comienzos de los ochenta.

    abzo.

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  5. Me quedo con lo bueno que tenga, Clément, la decadencia acecha por todos los costados. Lo del PP es para un ensayo de la ceguera.

    Un abrazo.

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