© Greg Martin
¿Preparado para la lluvia de vituperios?
“Teniendo en cuenta ese
universo de enlaces de Twitter, herramienta sobrevalorada, que apuntan a textos
que nadie ha leído ni piensa leer y fotos de gente desayunando y comunicándolo
en 140 caracteres; teniendo en cuenta el océano de información defectuosa;
considerando plagados de errores los artículos de la Wikipedia y que la crítica
de los productos culturales ha muerto a manos de las reseñas de los
consumidores, de las cuales un tercio o más son inventadas, me resulta
imposible no colocarme en el coro de los críticos de Internet y de las redes
sociales por su trivialidad, inexactitud y su estúpida retórica del progreso
que acabará por hacer de este mundo un lugar maravilloso”.
(Jonathan Franzen)
Mola el tema, Clemente. A los hispánicos ilegibles comandados por Mora y tal les ha dado por meterse con éste menda asociado a la etiqueta "novela decimonónica", según ellos. La envidia es muy mala. Tb les ha dao últimamente por ir a la caza de Philiph Roth y tal. En fin.
ResponderEliminarDr J
vitupera q algo queda
Hombre, Doc, cuánto tiempo...
ResponderEliminarNo estoy muy al tanto de la tirria de la que hablas. Leí algo sobre 'Libertad' en esa clave. Tampoco es que yo sea muy fan de Franzen. La declaración me gustó. Y el tema mola, sin duda.
saludos
Leíste Las correciones?
ResponderEliminarLo tengo pendiente.
Empecé a leer Libertad y no está nada mal.
saludos!
Sí, en su día leí Las correcciones. Muy buena. No he leído 'Libertad' por falta de tiempo –y por temor a la decepción, todo hay que decirlo–.
ResponderEliminarsaludos
No tengo el gusto de conocer a Franzen, pero la última frase me parece acertadísima, tanto, que me voy a tomar un chupito de anís dulce ahora mismo en honor de la banalidad, y de los comandantes cromáticos de la red. No creas que bromeo, admirado Clément, para muchos, todo lo que tenga más de cincuenta años ya es decimonónico.
ResponderEliminarSalud
Ey, Manuel. Me agradan las rarezas de Franzen.
ResponderEliminarAclaro que mi visión, digamos, crítica de Internet y de algunas de sus implicaciones no es una crítica "en nombre de" un pasado idílico (o de un pasado "mejor"), una postura que, a mi juicio, los apologistas del presente atribuyen de modo automático y simplista a cualquiera que se atreva a cuestionar las bondades del tuitter, por ejemplo, para, a continuación, y con los belfos salivantes, llamarlo conservador, rancio o alguna cosa por el estilo. No hay que jugar a ese juego cansino. Creo.
abzo.