Ya está a la venta el nº 4 de la revista de arte y literatura CANIBAAL: good thing, man.
Agustín Fernández Mallo, Yolanda Relinque, Tonino Guitián, Alejandro Jodorowsky (entrevista de Sergio Pinto Briones y Aldo Alcota), Francisco Ferrer Lerín, Fernanda Trías, Rodrigo Rey Rosa, Arturo Borra, Jorge Albi (entrevista de Jesús García Cívico), Volkan Diyaroglu, Rodrigo Villagrán, Ricard Chicot, Carlos Lopezosa, Yaxkin Melchy, Víktor Gómez, Gema Polanco, Charles Bernstein (traducción Enrique Winter), Rocío Cerón, Pablo Miravet Bergón, Roberto Echavarren, Agustín Calvo Galán, Carmen Selma.
Aquí, mi pequeña contribución:
Fragmento
para un poemario futuro [p. m.]
De tantas
horas habladas quedará
tal vez un
solo enunciado plausible,
permanecerán
acaso una o dos
grafías
táctiles y aquel lema: elegir
entre
estar muertos o todavía
más muertos.
Me seduce
el paisaje tábido
que
describes con tu voz sedosa,
páramo que
siseas y abocetas
en este
aniversario de la ruina universal
que es
cada jornada.
Mientras,
los cerebros reposan
sobre la
almohada de un desierto;
ese cono
de sombra y Leibniz detrás
de todo,
el todo
sobre el
que se proyecta
una luz
gris de lazareto,
danza
semántica
a la que
nos hemos entregado
sin
reservas, hamacados por la impertinencia
de un sol
ingenuo y dador
que elide
el silbido tronante
de un
mundo hermoso y terrorífico:
el mundo
que asedia.
Démonos
por satisfechos
por la
impronta deleble
que en el
hablar ha persistido,
en el
aire, en una estancia opresiva,
en todas
las palabras genésicas
que han
modelado el orbe,
en este
lenguaje
remanente,
en este
decir quedo,
ayuno de
urdimbre argumental,
atendible,
por ello, en su ajenidad
feliz.
La otra
opción es callar, no hablar
de las
detonaciones
que
estallan en las estancias
que, todos
lo sabéis,
son
espacios aún no vacíos
de
ambiciones y apetencias vanas,
esas
malezas del nonsense
sobre las
que diserté una tarde
amarilla
ante un auditorio
de
geranios y metales terribles:
elíjanse
ustedes, sean
responsables
de su estupidez,
al menos
de sus mocasines.
La otra
posibilidad, sí, es
saberse
carne muda, atroz, nada
en el
universo inconmensurable
de una
arcilla corpórea, de
los
pliegues rosas de una parte
imperfecta
de adelante, los
plisados
de esa falda salvaje
y
encarnada, las hojas de Whitman
sobre el
cálido alquitrán de aquella
gimnasia
vieja, los brazos
dejados
caer sobre la cultura
occidental
y la
ceniza, fatigados, ahítos
–como
diría un mal poeta–,
los brazos
cansos, ya los bíceps
agotados
que boxean con luciérnagas
ignorantes
en un cuadrilátero
académico
atestado de imbéciles;
allá el
inevitable bendito de turno
recitará
embelesado «Esto es agua»
y nos
miraremos indefensos;
nada
podremos argüir
frente a
esa tierna sabiduría
de college norteamericano,
paideia
liberal para depredadores
del
mañana; pero es, a su modo,
un
discurso hermoso,
reconoceremos
finalmente
con una
sonrisa erosiva en los labios.
*
Caray con el fragmento... como siempre, ligerito ;)
ResponderEliminarQue llegue pronto ese poemario futuro.
Un abrazo!
Es un esbozo, Regi, es un simple esbozo.
Eliminar¿Un pelín mejor todo?
abrazo fuerte.
Sí, todo mejor, gracias.
ResponderEliminarEspero que ese esbozo no muera ahí y sea el comienzo de algo que disfrutes y luego disfrutemos.
Otro abrazo :)