domingo, 12 de septiembre de 2010

García-Alix por García-Alix

“Una perpetua fuga” (Alberto García-Alix): 


Ayer por hoy. Hoy por mañana.

Fotografiar exige un paso al frente. Posicionarse frente a lo que se mira. También mirarse

Me estoy volviendo loco. Soy un fugitivo que camina escondido en el presente

Un laberinto de días encadenados a una pulsión: dejarse ver.

Son fragmentos recortados de una cadencia. Instantes de color humo. Lo que miro tiembla.

Mirar como cuestión de fe. Ver para creer.

Creación. He retorcido el fondo. Deformado su respiración. Aquietado el grito.


¿Ven esta bombilla desnuda al palo que la sujeta? Bajo su luz la recordé a ella. La odié. No pude evitarlo. Yo que profané su amor, no pude evitarlo.

Sepulté mi delito en esta nada donde el cansancio reina sobre mil horas perdidas.

Delito visible sobre un tiempo muerto.

Visible paisaje sentimental. Espacio infinito y cerrado para recrear la ausencia. Mundo metáfora de sí mismo.

Ruidos. Resonancias. Distorsión. Abstracción de sueños.

Purgatorios mutilados por cien mil cables. Masas oscuras persiguiéndose. Almas de cemento. Sangre de circo.

Fotografiar exige un paso al frente. Posicionarse frente a lo que se mira. También mirarse.

Me estoy volviendo loco.

Soy un fugitivo que camina escondido en el presente.

Un fugitivo que gira alrededor de su propia presencia.

Un horizonte falso. Un bosque en ruinas. Una ciudad de estaño. Un silencio iluminado que nunca desvelará su secreto.

He visto a un hombre reclamar al cielo el precio de su destino y echar cuentas en su carne. Uno por uno, dos. Dos por uno, tres. Una cuenta de multiplicar con un resultado erróneo.

He visto...

Miro el tiempo llegar e irse. Los recuerdos son de cera y de papel la memoria.

Una perpetua fuga. Me muevo y una vez más lo imprevisto surge a la vista. A la vida.

Me he convertido en un inventor de realidades.

La imagen es el espejo.

La imagen es también, recipiente de cenizas.

Con ella está escrito el sentido fatal de la mirada.

He aquí la eterna muerte. Su lógica hiere.

Necesito manipular mis sentidos y anestesiarlos frente a esa idea que late en todo.

Todo es visible si es materia. Volumen. Presencia...

Necesito mirar para sentirme vivo.

Mirar para atrapar la vida.

No se ama lo que se ve, sino que se ve lo que se ama...














     Rostros (2009)





martes, 7 de septiembre de 2010

I would prefer not to, but... (Cómo no empezar)


Preferiría no hacerlo, pero…ahí van dos ejemplos de cómo no empezar el texto de la crítica de un libro. Las reseñas son reales. Se omiten el medio y el nombre de los críticos y de los autores de los libros reseñados porque no es cuestión de zaherir a nadie. El mundo lit está demasiado lleno de inquina y porquería –pero también de todo tipo de fluidos y secreciones corporales, a comenzar por la saliva– como para ponerse a personalizar y a señalar con el dedo. Por otra parte, ambas reseñas no son en modo alguno malas. Están muy bien escritas, etc. Sólo digo que no se puede empezar así.

1.– El crítico X empieza la reseña con la siguiente frase: “El libro de Y es una Z”, siendo Y el nombre de pila del autor y Z el sustantivo elegido por el crítico para definir el libro de “Y”. Sin apellido. Así, directamente. Bueno, lo dijo Harvey Keitel y no es necesario reproducir la célebre y trillada sentencia del Sr. Lobo, pero el crítico X podría al menos haber tenido la delicadeza de disimular un poco en lugar de hincar las rodillas en el suelo y proceder a las primeras de cambio. Unos preliminares, un rodeo, no sé… un poco de sentido del pudor.

2.– El crítico A empieza la reseña con la siguiente frase: “YZ (XXXX, 0000) es más conocido como poeta que como narrador, a pesar de que  LLLLLL (0000) era una excelente novela (…)”, siendo YZ el autor del libro reseñado, (XXXX, 0000) el lugar y la fecha de nacimiento de YZ y LLLL (0000) el título y el año de publicación de la novela que, según el crítico A, era excelente. ¿Era? Una novela no puede ser excelente en pretérito imperfecto. O es y será excelente siempre o no ha sido ni será excelente nunca. Decir que una novela “era” excelente es un sinsentido probablemente muy bienintencionado –o tal vez un acto fallido, chi lo sa. Wittgenstein o un sacerdote de la psique, a elegir.  

Peter, canta algo, anda, a ver si suavizas un poco esto...     

 

domingo, 5 de septiembre de 2010

Efectos colaterales

fotografía de Bernard Plossu


“pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez” 
(Rodolfo Walsh)

[objet trouvé en el prólogo de Viviana Paletta a los Cuentos completos de Rodolfo Walsh (Madrid, Veintisieteletras, 2010)]


conversación

tu ojo trágico pregunta si las cosas
 son accesibles, dices
 en el jardín congelado
 a la hora del viejo ángelus
          — el hámster guarece su pelo en el iglú de la jaula
          la frágil hoja de un geranio hace una llave de judo a una gota
          la vecina exige a los niños que salgan de la piscina
          la lluvia percute sobre el papel del diario y todo huele
          de pronto a una tierra que vindica su podredumbre—
 que tanta inconsistencia lógica refuta el ideal regulativo
 que cualquier clasificación de enunciados es ilusoria
 que…
 hemos hablado un rato del caso mandla vs. dowell lee
 repetías irónica el nombre risible
 fraser of tullybelton
          fraser of tullybelton
                   fraser of tullybelton
 del lord que redactó la resolución de la cámara
 ha asomado inevitable por tus labios tierra
 la tesis de la indeterminación
 pero recogemos, plegamos velas
 el motor de un vehículo criminal chilla afuera, en el mundo

[El coloquio de los perros, nº 23, invierno 2009]


miércoles, 25 de agosto de 2010

Híbridos casi posibles II (Nabokov & Chao)



"A uno y otro lado desfilaban las casas, los anuncios, las ventanas y los escaparates iluminados por el sol. Mientras examinaba reverentemente el pasaporte, Podtiaguin dijo:
–Nuestros nietos no comprenderán esas tonterías del visado, nunca comprenderán que un simple sello de goma pueda provocar tantas angustias."

[Vladimir Nabokov, Mashenka [1926], trad. A. Bosch, Barcelona, Anagrama, 1994, p. 124]


*

En su día nos reímos bastante con el celebrities de Muchachada Nui, y no hemos seguido la carrera en solitario de Manu Chao –preferimos Mano Negra de lejos–, pero aquí sólo buscamos híbridos casi posibles. Por lo demás, la canción no está nada mal.   




martes, 24 de agosto de 2010

Híbridos casi posibles I (Celan & Monk)



Labios, tejido-límite de la noche-tú:

Miradas de curvas escarpadas que se acercan escalando,
forman la comisura 
y se cosen estrechamente aquí–:
accesos prohibidos, peaje negro.

Tendría que haber casi luciérnagas.

[Paul Celan, Hebras de sol [1968], trad. de E. M. Fernández Palacios y J. Siles, Madrid, Visor, 2002]

*

Thelonious Monk, "Round about midnight"

 

viernes, 20 de agosto de 2010

Lichtenberg hikikomori


Joubert escribió, no sin parte de razón, que los escritores excelentes escriben poco. Georg Christoph Lichtenberg, probablemente el más inteligente autor de aforismos y el autor de los aforismos más inteligentes, fue uno de esos escritores. La lectura de un artículo estival de Vila-Matas bellamente titulado "El arte de no terminar nada"  te incita a visitar de nuevo esa pequeña joya, los Aforismos de Lichtenberg seleccionados, prologados y anotados por Juan Villoro (México, Fondo de Cultura Económica). Abres al azar el libro y te encuentras con esta suave bofetada de validez intemporal: "Siempre prefiero al hombre que escribe como se puede poner de moda al que escribe como está de moda". Sigues hojeando y lees esto: "La invención más fácil para el hombre: el paraíso". Y esto: "Casi todos los hombres fundan su escepticismo respecto a una cosa en la fe ciega en otra". Y esto: "Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales". Quedas atrapado en la telaraña del pensamiento fragmentario de Lichtenberg, destilado en cápsulas que contienen tratados enteros de metafísica –o más bien de demolición anticipatoria de la metafísica–, de antropología filosófica, de psicoanálisis avant la lettre, de teoría del lenguaje... y te enfrentas a la aporía: elegir. Copiarías al menos el 75% del libro y piensas en la posibilidad de escribir una entrada periódica dedicada a glosar alguna noticia –preferentemente, alguna noticia lamentable– con una cita de Lichtenberg, pero ahora debes elegir. El regreso, escenario en el que la realidad y las cosas pendientes –algunas, eternamente pendientes– te dan un nada suave guantazo aristotélico con la mano abierta, páramo en el que las almas profundas y sensibles gestionan el luto más grave –la pérdida del bronceado– y se empecinan en mostrarte el vídeo de sus vacaciones –pongamos, turismo de aventura o, no sé, seminario sobre la globalización y el futuro de la humanidad de una Universidad de verano... algún horror similar–, el regreso, piensas, implica repliegue, reclusión, encierro.

"En ocasiones paso ocho días sin salir de casa y vivo muy contento. Un arresto domiciliario de la misma duración me enfermaría. Si hay libertad de pensamiento uno se mueve con ligereza en su círculo; si hay control de pensamiento, aun las ideas permitidas llegan con gesto asustadizo"
[G. C. Lichtenberg, Aforismos]