sábado, 19 de julio de 2014

En la orilla



A Rafael Chirbes no se le puede negar el oficio –lo tiene, desde luego–, pero… tueste tendencial, tedio lindante con el sopor, páginas y más páginas inductoras del sueño, algún que otro fragmento interesante, lúcido incluso. Realismo social aggiornato al siglo veintiuno. Roman à clef en lo que respecta a la geografía. Premio de la Crítica 2014 difícil de entender. Tal vez el problema es mío. Se me hizo muy arduo recorrer En la orilla con la distancia que demanda la lectura de una novela de esta naturaleza porque conozco demasiado bien el paisaje físico y moral que describe el quejumbroso autor de Crematorio en su última (y celebrada) entrega; conozco demasiado bien la estructura comportamental de las gentes que habitan los pueblos y las ciudades de una de las tres provincias de la tierra que, como dice la letra de su ridículo himno, ofrenda glorias a España, ese carácter vernáculo que, en términos weberianos, es decir, ideal-típicos –que nadie se ponga histérico: generalizo científicamente–, es un intragable puré cuyos principales ingredientes son la doblez, la insinceridad, la hipocresía, el fullerismo, la fanfarronería, la superficialidad, la incultura política, el arribismo social inspirado en modelos inicuos que ni siquiera están a la altura de la picaresca y, en fin, el amor incondicional a la pirotecnia en todas las acepciones de este término, que no son pocas. Si Joan Fuster levantara la cabeza, vería todo lo que no fue capaz de ver a lo largo de toda su vida, a pesar de su inteligencia. ¿La dirigencia política valenciana de los últimos veinte años ha sido iletrada, manirrota, orate y corrupta? Obvio, pero basta ya de llorar; es necesario ver lo que hay detrás de esa sucesión de gobiernos autonómicos. Chirbes lo intenta, pero es tan conmovedoramente indulgente con su protagonista que el propio escritor desactiva su texto. Haría falta un híbrido imposible de Regini y Veblen para explicar por qué esa dirigencia –eso que los oportunistas políticos de última hora llaman «la casta»– ha ganado una y otra vez las elecciones autonómicas por mayoría absoluta. Ojalá alguien se animara a redactar una tesis doctoral basada en el análisis multifactorial –a escribir, dicho en otros términos, un estudio sin simplificaciones–. Lo sé, lo sé: el post se me ha ido completamente de las manos. Volvamos, pues, a la novela:

«Ya digo: los almuerzos interminables con las eminencias locales, el recién desaparecido Pedrós [nota bene: Pedrós es el malo de la novela, o mejor, el más malo], el resbaladizo Justino; Carlos, el director de la sucursal de la caja de ahorros que asegura que ha pedido el traslado aquí cuando podía haber solicitado Misent, porque así está en contacto con la naturaleza y, sobre todo –y eso no lo dice–, porque en Misent un chalet como el que tiene al pie del Montdor le costaría una fortuna; Mateu, el comerciante de frutas y verduras que exporta a media europa; Bernal, que contaminó el marjal con sus telas asfálticas, ¿cuántos siglos se necesitan para que desaparezcan esos venenosos asbestos?, las partidas vespertinas en el bar Castañer, donde se junta lo más granado de Olba, lo que quiere decir propietarios de inmobiliarias, de concesionarias de automóviles, de supermercados, de hectáreas de frutales, empleados de banca, funcionarios del ayuntamiento; activos emprendedores de negocios claros u oscuros, fauna tan espinosa como la flora del promontorio de Montdor […] Francisco me golpea la espalda en público y se refiere a mí como su amigo de infancia, su amigo de correrías, su colega, el que rechazó las vanidades del mundo para abrazar esa profesión de gente que elige la sencillez de los márgenes, los santos, carpintero como San José, el buen artesano. La profesión del cornudo, me digo yo». (Chirbes, pp. 202 y 203)  

Quisiera ser capaz de decir que la experiencia vital me va enseñando día a día que hay una relación bastante estrecha, por no decir directamente proporcional, entre la falta de ambición y la alegría –o la felicidad, si se me permite recurrir al léxico pornográfico–. Me gustaría pensar que fue justamente esa la razón por la que la digestión de las cuatrocientas cuarenta y siete páginas de En la orilla se me hizo ácida, pesada, pesadísima. Al margen: todavía recuerdo la profunda irritación, por no decir el cabreo descomunal, que me provocó la lectura de un artículo de Luis García Montero –individuo que, aparte de ser un poeta mediocre, se toma la libertad de andar por el orbe sermoneando al personal sin ruborizarse, a pesar de todo lo que ya se sabe, que es mucho, demasiado, o, mejor dicho, suficiente–, un texto, aquel artículo cargante de García Montero, escrito a partir de un fragmento del libro de Chirbes. Me la regaló mi hermano, así que, al menos, no me gasté un euro en una novela… ¿premiable? Contribuí, aunque fuera a través de persona interpuesta, a la batalla perdida de antemano para levantar el maltrecho sector editorial. 

¿Novela premiable?, pregunto de nuevo. No lo sé. 

Que lo digan otros. Por ejemplo, Brody Dalle, líder de The Distillers.


sábado, 12 de julio de 2014

El hombre ajeno




David Pérez Vega, El hombre ajeno, Santa Cruz de Tenerife, Baile del Sol, 2014


Interesante reflexión novelada sobre el peso aplastante del pasado y sobre los claroscuros y las contradicciones de la izquierda –nuestras contradicciones, en una palabra–. Atractiva  descripción de los estratos sociales de extracción proletaria del sur de Madrid que acaso levantará una que otra ampolla entre los teorizantes de la clase para sí, con perdón de la expresión. Buenos apuntes sociológico-literarios sobre los vates repugnantemente ambiciosos y sobre la inmigración. Al fondo, un tema para mí apasionante: los poetas ocultos (Héctor Meier Pérez, en este caso). La memorable figura de Roque Dalton y la más que evidente influencia de Bolaño (y de Rey Rosa) sobrevuelan un texto cuya estructura es, tal vez, demasiado rígida, y cuyo estilo, pienso, podría ser pulido en más de un aspecto. He percibido una diferencia notable entre la prosa del interludio («Vida de Héctor Meier Peláez», pp. 105-132), de alta calidad, y la del resto del libro. David Pérez Vega, lo subrayo incidentalmente, es un tipo extraordinariamente educado; aunque no tengo el placer de conocerlo personalmente, creo que es una buena persona, carácter infrecuente en el cenagal literario. In fact, he llegado a preguntarme si Pérez Vega guarda el cadáver descuartizado de una vieja en su congelador (no se puede ser tan buen tío, algo ha de haber por ahí…). Es una broma, es una broma. Volveremos a hablar de El hombre ajeno (hermoso título, por cierto). 

Por ahora, cito un pasaje que, por razones de diversa índole, me gustó:

«Debido a que las palabras de Juan eran amables y sus críticas más suaves que las que se regalaban el resto de los escritores entre sí, llegó un momento en que se vio saturado por las peticiones de obras a evaluar. El día en que se decidió a lanzar comentarios más severos sobre lo leído, mucha gente dejó de solicitar sus servicios gratuitos» (p. 97).

*

Una novela recomendable para leer bajo el sol… y con felicidad (a pesar de su dureza). Lo cierto es que llevo varios días escuchando una y otra vez esta versión de «Felicidad», la canción de La cabra mecánica. 

Canijo de Jerez, Muchachito Bombo Infierno, Tomasito, Lichis y Albert Pla: menudo paisanaje. Qué grande es Lichis… 



jueves, 10 de julio de 2014

Por la boca muere el pez (o «con un teclado inventé la democracia»)



Se atribuye a Walter Benjamin la tesis de acuerdo con la cual no hay mejor estrategia para destruir un texto que una cita literal. Ando recuperándome de la lectura de un artículo de fondo escrito por Íñigo (Wally) Errejón, responsable de la campaña electoral de ‘Podemos’. Junto con Juan Carlos Monedero (lleno de pasta) y Pablo (Drama-Queen) Iglesias, Errejón conforma, me parece, el  núcleo duro de ‘Podemos’, y ya comparece regularmente en las delirantes tertulias que día a día vomita la televisión y nos da lecciones de democracia. Muchas gracias, Íñigo.

Apliquemos la tesis benjaminiana al artículo de Errejón («¿Qué es ‘Podemos’?», Le Monde diplomatique (edición española), nº 225, julio de 2014, pp. 1 y 3) y veamos qué ocurre.

Naturalmente, las citas literales han sido cuidadosa y malévolamente seleccionadas por mi mente suspicaz de personaje dostoievskiano.

Ahí van:

«Junto a la crisis social y de legitimidad, el otro rasgo crucial del momento es el de la expansión de un descontento inorgánico, transversal y que no se expresa en los códigos de las identidades políticas tradicionales»

«’Podemos’ nació como propuesta de herramienta para la “unidad popular y ciudadana”, esto es: la articulación del descontento flotante para una activación popular que recuperase la soberanía y la democracia, secuestradas por la “casta” oligárquica»

«’Podemos’ es una iniciativa muy joven pero arraigada en una hipótesis intelectual y política largamente fraguada en ámbitos del activismo y de la universidad, particularmente la Complutense de Madrid»

«Esta hipótesis descansa sobre tres columnas. La primera es una lectura particular del movimiento 15M o de “los indignados” según la cual esta irrupción plebeya no habría tenido efecto en los equilibrios electorales pero sí habría modificado aspectos centrales del sentido común de época, esbozando o posibilitando una nueva frontera política que postulaba simbólicamente un pueblo no representado por las élites, que excedía las metáforas izquierda y derecha»

«Esta experiencia supuso un aprendizaje de la tarea de traducción de diagnósticos complejos en narrativas y marcos discursivos directos, que se refleja en los programas “La Tuerka” y “Fort Apache” y en la elevada visibilidad mediática de Pablo Iglesias (…) en las principales tertulias políticas televisadas del país»

«Este trabajo, a veces despreciado por la izquierda como “de simplificación”, fraguó un estilo discursivo crucial en una campaña con mucho peso de las emociones y lo simbólico»

«Con estos mimbres, se lanzó una hipótesis (…) que partía de la premisa de que para conectar con una parte amplia del descontento popular y ofrecer una articulación discursiva exitosa, había que desafiar gran parte de los tabúes de la izquierda clásica»

«Se desafió también el tabú del liderazgo, supuestamente reñido con la democracia según las concepciones liberales y de algunas izquierdas. En la iniciativa ‘Podemos’, el uso del liderazgo mediático de Pablo Iglesias fue una condición sine qua non y un precipitador de un proceso de ilusión»

«La decisión, inédita en España, de poner su cara en la papeleta para utilizar el signo comunicativo más conocido, fue tan criticada por el purismo (…) Este uso estratégico del liderazgo no ha sido obstáculo, ni siquiera un complemento, sino componente central de la operación política»

«Esta visión constructivista del discurso político permitió interpelaciones transversales a una mayoría social descontenta, que fueron más allá del eje izquierda-derecha (…) para proponer la dicotomía “democracia/oligarquía” o “ciudadanía/casta o incluso “nuevo/viejo”»

*

Bien, ya es suficiente, Íñigo: mete la Rolly Flex en un cajón, agarra la puerta y vete, no te quiero en mi rincón de sinistra. Sempre, tuttora... 

   

sábado, 5 de julio de 2014

Ya era hora

Toñi Moreno, detestable doppelgänger cutre de la detestable Oprah Winfrey

Últimamente hemos visto con demasiada frecuencia el espectáculo poco edificante de  ciertos fiscales que ignoran abiertamente su función constitucional, que no es otra que «promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público [nota bene: el interés público no es el interés del público] tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los tribunales y procurar ante ellos la satisfacción del interés social». Copio y pego el texto de una noticia que me devuelve por un día la fe en el ministerio público. Fuente: diario El País. Redactor: Ramón Muñoz.

La fiscalía denuncia a ‘Entre todos’ por usar a un menor discapacitado 
El Ministerio Fiscal ha presentado una demanda en un juzgado de primera instancia contra RTVE, el programa Entre todos y la productora Proamagna por vulnerar presuntamente los derechos a la imagen y a la intimidad personal y familiar de un niño con discapacidad. La Fiscalía pide una indemnización para el menor de 15.000 euros por daños y perjuicios.
En el caso objeto de la demanda, a la que tuvo acceso este diario, el Ministerio Fiscal considera que se utilizó la imagen del niño enfatizando su discapacidad “con fines conmiserativos” y mendicantes, aludiendo reiteradamente a datos sensibles de su vida familiar. Además, el menor era fácilmente identificable, pues en la emisión del programa se facilitó el nombre y apellidos del padre, así como las iniciales del menor. Por otra parte, su rostro apareció en pantalla “débilmente pixelado” y el resto de su imagen quedaba a la vista de los espectadores, facilitando su identificación.
La demanda, que ya ha sido admitida a trámite, se hace extensiva, como “responsables solidarios”, a Proamagna, productora de Entre todos; Nicolás Díaz Bustos, director del programa, y RTVE. Una portavoz de la Corporación confirmó a este diario que han recibido la demanda y están estudiando las alegaciones.
En la misma, se asegura que ni el progenitor, ni RTVE ni los responsables del programa Entre todos informaron al Fiscal del uso de la imagen e intimidad del menor en el citado programa, en contra de lo dispuesto en el artículo 3 de la Ley Orgánica 1/1982 de protección civil del derecho al honor, la intimidad personal y la propia imagen.
La citada norma establece que el consentimiento debe otorgarse por escrito por el representante legal, pero añade la obligación de este último de poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado. Esta comunicación, que no actúa como censura previa, es necesaria para dar validez al consentimiento del representante legal.
La Fiscalía de Menores, que en este caso actúa de oficio, considera que los responsables del espacio utilizaron indebidamente la imagen de un niño con discapacidad y exhibieron públicamente datos sensibles de su vida personal y familiar.
De hecho, se incluyó información sobre el ámbito personal, escolar, familiar y vecinal en el que el niño desarrolla habitualmente su vida. “Con tantos datos personales y referencias identificativas, el niño pudo ser identificado perfectamente en su círculo más próximo”, fundamenta la Fiscalía. En su argumentación, considera que la imagen que se ha transmitido del niño con discapacidad en el programa dista mucho de ser integradora. “Cae de lleno en la óptica caritativo/paternalista de la desgracia familiar enfatizando negativamente la discapacidad”, añade la demanda. 

miércoles, 2 de julio de 2014

No lo hagas

No mires a los ojos de la gente: no siempre mienten, pero...


No nazcas: es un imposible ontológico, pero se habría ahorrado mucho sufrimiento.

No te mueras: es un imposible ontológico, pero no te mueras. 


No vuelvas a escribir una palabra: el mundo te lo agradecerá.


No pienses en el futuro: da miedo. 


No pienses en el pasado: la nostalgia es una pasión inútil, dañina. 


No pongas cara de ser un ser interesante: no lo eres


No vuelvas a decir una palabra: 
¿qué puede esperarse de una ministra de empleo que jamás ha trabajado?


No pienses mal: solo es una escoba. 


No dejes de cumplir el plan quinquenal: no te perdonaríamos una defección. 


*

Se dice que esta canción está dedicada a una droga. 
Bueno, elijamos o inventemos una exégesis menos aparatosa y/o tremebunda 
y volvamos a la primera foto de esta serie... tan irregular y arbitraria. 

Guitarra y voz: David Valls