David Pérez Vega, El hombre ajeno, Santa Cruz de Tenerife, Baile del Sol, 2014
Interesante reflexión novelada sobre el peso aplastante del
pasado y sobre los claroscuros y las contradicciones de la izquierda –nuestras
contradicciones, en una palabra–. Atractiva descripción de los estratos sociales de extracción proletaria del sur de Madrid
que acaso levantará una que otra ampolla entre los teorizantes de la clase
para sí, con perdón de la expresión. Buenos apuntes sociológico-literarios
sobre los vates repugnantemente ambiciosos y sobre la inmigración. Al fondo, un tema para mí
apasionante: los poetas ocultos (Héctor Meier Pérez, en este caso). La
memorable figura de Roque Dalton y la más que evidente influencia de Bolaño (y de
Rey Rosa) sobrevuelan un texto cuya estructura es, tal vez, demasiado rígida, y
cuyo estilo, pienso, podría ser pulido en más de un aspecto. He percibido una
diferencia notable entre la prosa del interludio («Vida de
Héctor Meier Peláez», pp. 105-132), de alta calidad, y la del resto del libro. David Pérez Vega,
lo subrayo incidentalmente, es un tipo extraordinariamente educado; aunque no
tengo el placer de conocerlo personalmente, creo que es una buena persona,
carácter infrecuente en el cenagal literario. In fact, he llegado a preguntarme si Pérez Vega guarda el cadáver
descuartizado de una vieja en su congelador (no se puede ser tan buen tío, algo
ha de haber por ahí…). Es una broma, es una broma. Volveremos a hablar
de El hombre ajeno (hermoso título,
por cierto).
Por ahora, cito un pasaje que, por razones de diversa índole, me
gustó:
«Debido a que las palabras de Juan eran amables y sus
críticas más suaves que las que se regalaban el resto de los escritores entre sí, llegó un momento en que se vio
saturado por las peticiones de obras a evaluar. El día en que se decidió a
lanzar comentarios más severos sobre lo leído, mucha gente dejó de solicitar
sus servicios gratuitos» (p. 97).
*
Una novela recomendable para leer bajo el sol… y con felicidad (a
pesar de su dureza). Lo cierto es que llevo varios días escuchando una y otra
vez esta versión de «Felicidad», la canción de La cabra mecánica.
Canijo de Jerez, Muchachito Bombo Infierno, Tomasito, Lichis y Albert Pla: menudo paisanaje. Qué grande es Lichis…
Canijo de Jerez, Muchachito Bombo Infierno, Tomasito, Lichis y Albert Pla: menudo paisanaje. Qué grande es Lichis…
Hola Clément:
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras y por esa recomendación que haces de El hombre ajeno.
Sobre el estilo literario: lo primero que está escrito del libro es el interludio, y lo demás está construido a su alrededor. Quise que esta parte fuese más barroca y que el resto estuviese narrado desde un punto de vista más cercano, más sencillo. Es curioso como el tono narrativo que elegimos para empezar a escribir un texto marca el carácter de ese texto. La pregunta sería ¿si puedo escribir el interludio así, por qué no escribo todo así?
Bueno, sigo trabajando en ello: la siguiente novela que escribí después de ésta está compuesta por seis voces narrativas y he tratado de que todas tengas un tono y una forma de expresarse diferente. Seguimos probando.
Gracias por las apreciaciones sobre mi persona. Soy profesor de adolescentes y siempre creo que un profesor debe dar ejemplo. ¿Qué pensarían mis alumnos si me buscasen en internet y me vieran gritando en una discusión de verduleras cibernéticas?
Por cierto, a ver si cuando consiga tener un poco bajo control mi montaña de libros por leer busco tu poemario: enhorabuena por él.
Saludos
Hola, David:
EliminarAntes que nada, te pido que no te tomes la molestia de comprar el poemario que he publicado este año. Primero, porque he leído El bar de Lee y estoy bastante seguro de que no te gustará. Y segundo (y mucho más importante), porque mi propósito es “fracasar mejor”, como diría Beckett. Si quieres te mando un ejemplar, pero no te tomes la molestia de comprarlo (ni hables de él en Desde la ciudad sin cines). Espero que mi estimado (y paciente) editor no lea este comentario.
Algo intuía yo de lo que me cuentas sobre la organización de la escritura de la novela. La verdad es que la prosa del interludio me pareció muy buena (no quiero decir que la del resto sea mala, ojo). Por otra parte, estoy aprovechando el mes para sacarme el título de corrector de estilo (es algo que llevo haciendo desde hace tiempo, así que quiero tener un papel que lo acredite) y, como le decía el otro día a una amiga, me paso el día haciendo ejercicios de corrección y me estoy convirtiendo en una especie de fascista del lenguaje: nada me parece bien (empezando por lo que yo escribo). Pienso que esto ha influido en mi lectura de tu novela. Imagino que la leeré de nuevo este verano (aunque tengo ahí una columna jónica de libros pendientes de leer y otra de libros ya leídos pero no comentados).
En efecto, los profesores debemos dar ejemplo (aunque me temo que yo no soy precisamente un ejemplo para nadie).
Mucha suerte con la novela.
Un saludo.
Hola Clément:
ResponderEliminarMe resultan interesantes tus apreciaciones sobre el estilo, no te preocupes por eso; yo soy un aprendiz y sigo aprendiendo.
Yo también pienso que el interludio está escrito con un nivel más acabado que el otro.
Ahora me toca defender este libro, pero lo curioso para mí es que tengo ya dos novelas acabadas posteriores a El hombre ajeno que creo que tienen un nivel de prosa mejor (y no debería escribir esto en púbico, porque sería mejor mostrar la idea de que lo que tengo publicado es lo mejor que tengo).
La primera versión de El hombre ajeno es del verano de 2007; y desde entonces la he corregido muchas veces. Sin cambiar la historia, las frases las he puesto patas arriba varias veces; sobre todos intentando simplificarlas y quitarles un barroquismo un tanto ilegible; y de tanto corregir no sé si al final aciertas.
Me gusta pensar que ahora me sale mejor desde el principio, sin tener que cambiar luego las frases un montón de veces.
Sobre tu libro, lo dicho: entre octubre-diciembre lo busco (tu compraste mis libros y te quiero corresponder). Y aunque a mí me guste la poesía más narrativa me interesa también la abstracta. Ya te contaré.
Saludos
Sí, sí: lo de la corrección de estilo es muy agobiante (más de un día me he sorprendido vociferando por casa con las mil páginas de la Nueva Gramática o cualquier otro tocho de esos en la mano…). Capté que el contexto es el de la aparente bonanza económica burbujera, así que no me extraña que la primera versión fuera de 2007. En cuanto al poemario, si quieres comprarlo, perfecto, pero no se trata de corresponder, eh.
ResponderEliminarLo dicho: suerte y a defenderla.
Saludos
Una reseña muy precisa y amena. Estoy de acuerdo en que el tono del interludio es impecable.
ResponderEliminarLa modestia (casi rozando el desprecio) con tu pobre poemario me ha dado mucha curiosidad por leerlo.
Un saludo,
Sonia
Bueno, Sonia, eso de llamar reseña a este post es demasiado generoso por tu parte. Sí, sí: el interludio de El hombre ajeno es bueno y la novela se lee bien (me la leí en un par de días). Libro recomendable.
ResponderEliminarEn cuanto al poemario, no me quedan casi ejemplares; si quieres comprarlo, puedes ponerte en contacto con la editorial:
Rafael González Serrano (editorialcelesta@gmail.com).
Pronto pondré aquí las fotos de la presentación (la hemos hecho precisamente hoy). Todo un «éxito» (beckettiano, claro)
Gracias por tu comentario.