sábado, 14 de enero de 2012

Un libro para un lector



Lo más razonable sería donarlo a la biblioteca, a cualquier biblioteca, pero de pronto me asalta un pensamiento perturbador: nadie lo saca, nunca nadie lo pide en préstamo y el libro jamás es leído. Me atemoriza que el ejemplar repose para siempre intocado en una balda, en esa paz autista, inútil, abrumadora y conventual, y se me ocurre la idea de que regalarlo a un lector desconocido es una forma más eficaz de conseguir mi objetivo: que alguien lo lea, que alguien que no ha oído hablar de la idea se interese por la propuesta de la renta básica incondicional. No se trata en ningún caso de una decisión altruista, no ambiciono experimentar la jouissance del don. Tengo dos ejemplares, así que nada pierdo regalando uno de ellos al primer lector de este blog que me lo pida. Al contrario: gano; esta es una operación estrictamente interesada y utilitarista. En contra de aquella famosa frase de Marx (Groucho) –que, si la memoria no me falla, decía algo así como que él nunca pertenecería a un club que lo admitiera como miembro–, me honro en pertenecer a Red Renta Básica desde hace diez años, una asociación que, hasta hoy, me ha admitido como miembro. Nunca he pertenecido a ninguna otra asociación o club, excepción hecha del Partido Comunista de España, al que me sentía íntima y profundamente ligado de pequeño –al que, de hecho, puedo decir que pertenecía porque mi padre era comunista y estaba afiliado al partido cuando estar afiliado a un partido político –y, más todavía, a uno comunista– no era precisamente un juego de niños en este país hoy devastado por la codicia, la incompetencia, la estupidez y la injusticia. De mi apasionado comunismo infantil no queda mucho; quizás solamente una convicción, bien expresada en este aforismo de Cioran, escritor no precisamente comunista: “uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando están equivocados; sin perder de vista, no obstante, que están hechos del mismo barro que sus opresores”

Si algún visitante de este blog desea recibir el ejemplar de La renta básica en la era de las grandes desigualdades (Barcelona, Montesinos-Red renta Básica, 2011), únicamente tiene que escribir un correo electrónico a la cuenta que aparece en el perfil indicando su dirección postal. El libro será para el primero que escriba. Cadou corre con los gastos de envío, claro.   

***

"Wah, yeah!" (cuatro minutos de buen rollo con Antònia Font, ni uno más)


            

14 comentarios:

  1. Me ha gustado esta... ¿reseña?. Aunque yo venía a otra cosa. Venía a ver la anterior, la que desapareció, la que me tengo que conformar con leer en Google Reader.

    Abrazos, Cadou.

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  2. Así es, anónimo

    *

    Carlos, veo que te has cambiado el perfil (¿temeroso de que algún reseñado en Tongoy te coloque una bomba lapa en los bajos del coche?) ¿Así que se puede ver en google reader? Vaya. Nada, era un post efímero, destinado a desaparecer, un producto del cansancio. Me alegro de verte por aquí de nuevo. Si quieres el libro, ya sabes.
    abrazo.

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  3. Sí, en el reader queda rastro de todo. Creo que incluso de las modificaciones, pero no me hagas mucho cas porque de esto no estoy seguro. Así fue como me leí yo parte del libro de Malherido una vez que me hice con el índice. Aunque las hubiese borrado allí seguían.

    Lo de la foto... es que estaba un poco harto de verme el careto. Quería cambiar la foto pero ninguna me gustaba. Sigo buscando por lo que supongo que no tardará en cambiar.

    El libro no, no lo quiero, gracias de todos modos.

    Abrazo.

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  4. Justo esa canción de Antonia Font es la que utilizó el cole de Javier para hacer el lipdub.¡Qué casualidad!
    Besos.
    Múriel.

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  5. Sí, Múriel, precisamente cuando vi lo del lipdub del colegio del nano localicé esta versión en youtube, que es muy buena.
    Un beso.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Hola C. C. sigo como sabes tu blog y lo que no ha conseguido la admiración lo ha hecho mi sin cura simpatía por el fracaso:
    si leo bien lo que no dices, me parece triste pero coherente.
    Yo también siento la pérdida, o dicho de otra forma: os doy mi pésame.
    ¿Celebrará la red algún sepelio? (Imagino a van parijs, a raventós de riguroso luto junto una pira de ejemplares del "derecho a la existencia" en llamas).
    Creo que debe ser demasiado duro para los que os dedicastéis a escribir, a defender o simplemente a llamar la atención sobre la perfectamente razonada propuesta de un ingreso incondicionado escuchar los telediarios.
    Adquiriré con un sabor aún agridulce uno de esos ejemplares en la feria del libro antiguo y de ocasión, los veo ya, a 3 euros, junto a ilustres igualmente contestados por el gran reality y sin embargo muy legibles (freud, marx, simmel, marcuse, los "ruta 66" de los ochenta, un libro sobre dylan, etc.)
    Felicidades (otra vez) por este blog. Mis condolencias. Un abrazo.
    Jesús

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  8. Ey, Cívico, qué alegría verte por este agujero. Merecerías ser recibido con alfombra roja, pero el tapiz está en la tintorería; no hay dinero para pagar la factura y allí descansa, en la bendita paz de los muertos, o quizás el negocio ya cerró, como tantos otros, en fin... la ruina infinita, ya sabes. Gracias por esas ironías, que me han salvado la mañana. Hombre, aunque hay motivos de sobra para irse a reposar a la sombra de un puente para leer "El pobre" de Simmel –o quizás, si uno tiene ganas de evadirse y el tiempo acompaña, la interpretación marcusiana de la estética de Kant–, creo que todavía no está prevista la celebración del sepelio ni la quema pública de ejemplares. Lo que sucede es que Raventós me envió dos y pensé que quizás era buena idea regalar uno a algún miembro del auditorio universal (ejem). Ya tiene destinatario. ¿Telediarios? He empezado a no verlos. Es comprensible que la peña esté tan desesperada que sólo piense en subirse al andamio para seguir llenando de adosados la costa (subtexto: "crecer y crear empleo") o, peor aún, en jugar a la ruleta rusa de la especulación (subtexto: re-re-fundar el capitalismo financiero para que todo siga igual, puteando, de paso, a los curritos y los pobres de los países endeudados). Si en estas circunstancias de derrumbe la Red y la RB tienen algún papel que jugar es justamente recordar al princeps, con paráfrasis de aquel "es la economía, estúpido" (de cuyo autor no quiero acordarme) que ¡¡no es el empleo (o no es sólo el empleo); es la redistribución, estúpido!!". No creas que es poca cosa. Pero sí, acepto esas condolencias. A ver si tomamos algo. Gracias por tu comentario y un abrazo.

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  9. Pues ya me ha llegado el libro. Qué bien. Gracias, Clément.
    Oche

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  10. De acuerdo, Oche. Espero que te interese.
    Saludos.

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  11. Leo tarde el post y llego consecuentemente tarde a pedir el libro. Veo que se lo ha llevado Oche. En fin. Pedí el carné del PCE justo cuando mi padre lo abandonaba, convencido de que había que refundar el anarquismo. Por fin hoy nos hemos puesto de acuerdo en el ateísmo y el anarcocomunismo, si es que esto puede ser. Por si acaso, no me marcho del PCE.
    Suscribo la cita, y mi padre -que lleva treinta y cinco años trabajando en la alfabetización de los más oprimidos-, seguro que también. Yo prefiero un padre así a otro cualquiera. Me hubiera gustado conocer al tuyo, porque no veo que vayan quedando muchos.
    Un padre es un padre, pero cuando es capaz de ocuparse también de "los otros" -aun en detrimento de los propios-, es un superpadre. Al menos, así me gusta ver al mío y así me imagino al tuyo. Cosas de niña ;-)

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  12. hola Raquel,
    Bueno, soy ya demasiado escéptico con respecto a todo y sólo desearía tener un carnet de premiado en un concurso Nescafé, pero tengo que reconocer que en esto nunca se puede matar al padre; de hecho, alguna que otra mañana me despierto todavía bastante comunista (o mucho, para qué vamos a engañarnos). Un día de estos te mando un mail para una consulta, ok?
    abrazo.

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  13. A mandar, Clément. Cuando quieras.
    (Me alegro de que aún amanezcas lo bastante comunista de cuando en cuando. Lo escéptico no quita lo valiente).
    Abrazo.

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