«Para mí, con todo mi afecto»
p. m.
«Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor»
(Samuel Beckett)
*
Agradecimientos:
Plutón C. C.
Carlos Maiques
María José Martínez de Pisón
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Para comprar Vacancias:
Rafael González Serrano
(Editorial Celesta)
editorialcelesta@gmail.com
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Genial.
ResponderEliminarRudimentario, más bien.
EliminarGracias
Tengo que reconocer que a veces te mereces un pastelito de regalo, una pescadilla de esas que les dan a las focas de los acuanlandios.
ResponderEliminarMuy buen post. Y tú sin avisarme...
sin que sirva de precendente, enhorabuena, poetillo.
un abrazo
In the dooryard fronting and old farm-house near the
Eliminarwhite-wash’d palings,
Stands the lilac-bush tall-growing with heart-shaped
leaves of rich green,
With many a pointed blossom rising delicate, with the
perfume strong I love,
With every leaf a miracle–and from this bush in the
dooryard.
With delicate-color’d blossoms and heart-shaped leaves
of rich Green,
A spring with flower I break.
Abrazo.
Parecías entregado en esa lectura, sintiendo cada palabra y cada silencio, pero eso de mirar al reloj y luego firmar de pie, como si ya no pudieras aguantar más y estuvieras a punto de salir por patas... Un poco más de respeto hacia tu público, por Tutatis!
ResponderEliminarBesos, anyway ;)
Bueno, Regi, es que cuando miré el reloj por si aparecía alguien llevaba media hora larga esperando (risas). Sí, intenté que el recitado fuera intenso, descontada mi escasa habilidad.
EliminarBs.
Buenísimo
ResponderEliminarVaya, gracias.
EliminarSólo te faltaba una aspidistra luciendo en esa gran mesa negra, si todavía no sabes lo que coño es eso George Orwell te lo contará mejor en su estupendísima “Que no muera la aspidistra”: la historia novelada de un poeta… y la dignidad que supone ejercer como tal.
ResponderEliminarSeguro que lo mejor de toda esa vacancia ha sido su proceso de creación, o sea que te quiten lo bailao…
Muy bueno el post y la cita de Beckett. Saludos animosos.-
Gracias por tu comentario, Krust. No había pensado en ese texto de Orwell. La verdad es que me divertí bastante fracasando tan estrepitosamente. Y sí, en cierto modo (y aunque no me gusta mucho la moralina), esta presentación puede ser interpretada como una defensa de la ¿dignidad? de la poesía frente a (o contra) su empresarialización. Qué solemne...
ResponderEliminarSaludos
Es el destino de muchos de nosotros en estos días que corren. Escribir para nosotros, publicar para nosotros y presentarnos los libros a nosotros mismos. Ser nosotros y el otro. Y encima hacerlo con dignidad. Un abrazo veraniego.
ResponderEliminarBueno, Rafa, no mientes a esa bicha –el destino–, que uno todavía cree que hay lectores... ah, ingenuidad.
EliminarQue tengas unas buenas vacaciones –y si pasas por Buckingham Palace, dale recuerdos a la reina de mi parte–.
Un abrazo igualmente.
¡Un Déjà vu ! Abrazos :-)
ResponderEliminarAsí es, Juan, así es.
EliminarGracias por pasarte.
Un abrazo.
la intensidad poética -o metapoética-- de los ojos inyectados en sangre del vate. Y la gorda invisible arrellanada en el sillón de franela con las piernas bien abiertas, ay, morir de exquisitez, suspiró
ResponderEliminarMe temo que lo de los ojos inyectados en sangre se debe a la deficiente calidad de mi cámara. Y lo de la gorda invisible me parece muy logrado: hay que ser exquisito siempre, incluso en situaciones imaginarias (e inquietantes) como la que propones.
EliminarAbz.
Tu blog no deja de sorprenderme, Cadou.
ResponderEliminarMe ha gustado esta entrada.
Saludos.
Gracias, Rosa.
EliminarSaludos
Fantástica bofetada a las presentaciones de libros.
ResponderEliminarGracias. Sospecho que, en realidad, se trata de una bofetada a mí mismo.
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