miércoles, 21 de julio de 2010

Quince años de La bolsa de pipas


No es el hermano gemelo del príncipe Felipe ocultado hace cuatro décadas por la así llamada familia real en un frenopático de Burgos, precisamente desde que los pediatras de palacio advirtieran a los futuros monarcas de las acusadas tendencias psicóticas del bebé, inclinaciones concretadas en tres tempranos intentos de asfixia al actual heredero de la corona con la almohada de la cuna. No es Michel Foucault pergeñando mentalmente la estructura del tercer volumen de la Historia de la sexualidad (La inquietud de sí) o quizás gozando en silencio de la sensación de saberse el pensador más arrebatadoramente provocador del universo tras el célebre debate sobre la naturaleza humana que mantuvo con Noam Chomsky en la televisión holandesa. El individuo de la fotografía es Román Piña, escritor que frecuenta territorios heterogéneos, editor independiente y factotum unipersonal del sello mallorquín Sloper. A pesar del aspecto locoide que exhibe en la foto y de lo que puedan conjeturar los lectores de sus novelas, ubicadas entre la sátira agridulce y la tragicomedia delirante, Piña es un tipo sensato, moderado, chestertoniano, diplomático y muy trabajador que hace ya 15 años emprendió la aventura de editar la revista literaria La bolsa de pipas, una publicación ahora trimestral que da cabida a todo tipo de géneros y propuestas y que a lo largo de sus quince años de vida ha acogido textos de autores consagrados o en vías de consagración, pero también de un buen número de escritores desconocidos. La bolsa de pipas es un pequeño milagro editorial nada pretencioso pero de calidad, un producto del trabajo casi artesanal de Piña, a quien hay que reconocer el mérito de la perseverancia y agradecer el decidido empeño en mantener la edición en papel en una coyuntura económica que invita a echarse en los brazos de la revista digital, formato, por lo demás, tan legítimo como cualquier otro. Coincidiendo con el clímax de su adolescencia, los inefables quince, La bolsa de pipas se expande: aumenta de tamaño, amplía el número de páginas y crea nuevas secciones. Para celebrarlo como es debido, no se me ocurre otra cosa mejor que escuchar al zurdo cantando ese himno hiper-hormonal que tantas existencias ha marcado. Felicidades y que cumpla, al menos, otros quince años. 

3 comentarios:

  1. ja, ja, ja,
    original felicitación

    ResponderEliminar
  2. muy agradecido muy agradecido pero que muy agradecido.
    el de la foto pelao.

    ResponderEliminar
  3. hola, anónimo.

    gracias a ti, román.

    ResponderEliminar