Fotografía de Chema Madoz
Hace casi 200 años, al asumir como rector de la Universidad de Saint Andrew, John Stuart Mill recordaba al claustro de profesores la función de las universidades en estos términos:
“Las
universidades deben enseñar a las personas a poner en duda las cosas; a no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el
riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas
falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el
significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición
antes de afirmarla (…) El objetivo de la universidad no es enseñar el
conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de
una manera particular. Su objetivo no es formar abogados o médicos o ingenieros
(o economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos (…) Los
estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o
industriales; y si se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán
por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”.
Es...extraño. Cómo no va a serlo, pero creo que nunca está de más recuperar ciertas ideas, más aún en meses en los que nos vemos sepultados por el fin del curso, la parálisis pre-estival que todo lo adormece, y, si uno se deja llevar, el fin de un año tal y como lo conocemos. Se acabó.
ResponderEliminarEs una cita magnífica para recordarnos lo que puede ser algo (la institución docente), lo que puede llegar a ser alguien (el estudiante) Hay veces, lo sabes, que muchos de ellos no quieren ser sujetos sensatos sino satisfechos. Pero de ahí al dolor... Espero que no, por supuesto. Por si acaso, una de cristalitos machacaos: http://www.youtube.com/watch?v=LBT7zG2yeQc
Te sigo leyendo por aquí, a la espera de lo otro por allá, en Junio, supongo.
Un saludo y hasta otra.
Hola, Carlos,
ResponderEliminarNo me tires de la lengua, que como empiece con la catilinaria me tiro cuatro horas escribiendo un comentario inflamado y altamente trágico. No sé si has leído "Un momento de descanso", de Antonio Orejudo. Hay un párrafo maravilloso sobre la neo-lengua universitaria (pág. 180) que lo dice todo. Es una paradoja que Mill, a fin de cuentas un utilitarista, se expresara de ese modo hace dos siglos. Pero si se contrasta la cita con la actualidad, encontraremos no sólo paradojas, sino también contradicciones y acaso cosas peores...Quizás la de la sensatez sea la única revolución posible...y pendiente.
Por supuesto, en junio te llegarán cosas por el canal del backyard.
abrazo.