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El sitio web Conocer al autor se animó a formular la siguiente cuestión a un nutrido grupo de escritores: ¿Desaparecerá en este siglo el escritor tal y como lo conocemos? En chez Cadou amamos la inteligencia y el sentido del umore. Transcribimos, por ser la más avecinada a las dos virtudes acabadas de señalar, la que a nuestro modo de ver fue la mejor respuesta. Con diferencia. Ahí va:
“Pues yo no sé si desaparecerá
y, sobre todo, no sé qué le puede reemplazar, pero creo que sería deseable que
desapareciera. Mmm… el escritor… yo creo que cada día se parece más a un
político… mmm… es una persona que, en general, quiere influir; se enfada si no
influye… y… su comportamiento como…mmm como voz, mmm, como voz … de… pues… de
la tradición, o de la sociedad o del pueblo, o…, sus pretensiones
representativas…, eh…bueno, esto es una herencia de la tradición burguesa y
creo que, francamente, actualmente lo convierte en un pesado. A mí me gustaría
que este modelo de escritor desapareciera.”
(Luis Magrinyà, escritor aéreo; el vídeo puede encontrarse aquí)
Nota bene: naturalmente, Magrinyà
no hace referencia en su respuesta a ningún autor en particular.
Jajajajajjj Aaaajjhhh
ResponderEliminarM'ajogo.
¡Qué grande, Clément! Lo estaba esperando.
El mensaje áulico emitido por el capitán Vargas desde la nave nodriza "Mundo-de-la-cultura" ha tenido unos efectos narcóticos equiparables al más devastador de los opiáceos, querida Raquel.
ResponderEliminarabrazo.
Así es, querido Clément.
ResponderEliminarTodo bien por aquí, excepto por trancazo primaveral (o gripe, no sé), desempleo y amenaza diagnóstica/surreal de artritis reumatoide. Si ya tenía miedo al futuro, ahora tengo dolor de dedos y pánico generalizado.
Envíame por vía telepática tus mejores deseos de artrosis precoz o trastorno de coagulación, que son -a bote pronto- las alternativas menos temibles.
Releo a Foster Wallace y sus cosas supuestamente divertidas que nunca volverá a hacer. Así me divierto y me distraigo del temor a un rosario de dolencias crónicas. Pienso en Bernhard, tan enfermo y tan digno. Hay que valer para eso.
Abrazo (desesperado).
Que te mejores, Raquel. DFW es una lectura acorde con la neurosis sistémica que se vive hoy.
ResponderEliminarabzo.
A mí me encantaría saber si Vargas Llosa en el fondo es capaz de ver más allá de sus narices y que si es consciente que esas políticas de primar lo económico, la ganancia por encima de todo, ha sido lo que ha mercantilizado el sector de la cultura hasta convertirlo en un objeto de usar y tirar porque en verdad no pretende otra cosa. Intuyo que no, que en el fondo se cree su cuento y que esa grey, de la que anda tan desconectado, se ha aborregado espontáneamente porque ve tele y no porque viva dentro de un sistema que le agota las energías y los sesos y no le deja ganas de otra cosa que no sean objetos de consumo fácil.
ResponderEliminarEl shamán que convirtió aquel escritor de los 60 en este panfletario anquilosado debe ser catedrático del vudú.
Amén, Villano.
ResponderEliminarSaludos.